El open banking está generando nuevas oportunidades en el sector de servicios financieros, pero persisten interrogantes sobre la capacidad de las instituciones para participar ampliamente a medida que los marcos regulatorios maduran. Según Irfan Ahmed, director regional de soluciones de negocios en BPC, el próximo desafío podría radicar menos en la regulación misma y más en la capacidad que tienen las instituciones para construir, mantener y escalar la conectividad API necesaria para operar en este ecosistema.
El open banking ya no es un proyecto experimental sino una operación continua que exige recursos técnicos sostenidos. En el Reino Unido, esta modalidad respalda más de 17 millones de conexiones activas de usuarios, con un valor acumulado de £8.3 mil millones en pagos, ahorros, préstamos y contabilidad, según datos del mercado británico. En Australia, el Consumer Data Right cubre prácticamente todas las cuentas de consumidores, mientras que en los Emiratos Árabes Unidos, el open finance se construye alrededor de la participación obligatoria y la infraestructura compartida.
La presión operativa del open banking crece
Gran parte del debate hasta ahora se ha centrado en la regulación, los estándares y los calendarios de implementación. Sin embargo, la parte más difícil comienza dentro de las instituciones una vez que estos marcos deben convertirse en servicios funcionales. Algunos bancos pueden soportar la tarea continua de construir, mantener y monitorear integraciones API, pero otros luchan por mantener el ritmo una vez que la carga de trabajo se vuelve permanente.
La tensión se hace más evidente cuando la entrega de API deja de ser un proyecto y se convierte en parte de las operaciones normales. Se transforma en un flujo constante de actualizaciones, incorporación de socios, monitoreo y soporte que se ejecuta junto con cambios en sistemas centrales, canales digitales y plazos regulatorios. Incluso las instituciones con equipos digitales establecidos sienten esta presión una vez que superan un pequeño número de conexiones.
Cómo la capacidad técnica determina la participación en open banking
Los bancos con capacidad para respaldar el trabajo continuo de API tienden a moverse más rápido. Pueden asumir nuevas conexiones, responder a actualizaciones regulatorias y llevar nuevos servicios financieros al mercado sin forzar compromisos en otras áreas. Para los demás, el progreso depende de lo que pueda ajustarse al trabajo del sistema central, los canales digitales y los cambios obligatorios.
Esta diferencia se refleja en los plazos de entrega. Algunas instituciones pueden pasar de la idea al servicio en vivo en meses, mientras que otras tardan mucho más, no porque las ideas sean más débiles sino porque los equipos detrás de ellas ya están sobrecargados. La brecha entre lo que los bancos quieren ofrecer y lo que pueden entregar de manera realista comienza a ampliarse.
La capacidad afecta más que el tiempo. Cambia lo que se construye en primer lugar. Los bancos con más margen pueden probar una gama más amplia de casos de uso y responder más rápido cuando cambia la demanda de clientes o socios. Los bancos bajo mayor presión de entrega tienden a recortar la lista mucho antes, priorizando proyectos más seguros.
Herramientas que facilitan la adopción
Si el open banking va a llegar a más instituciones, el trabajo de entrega debe ser más fácil de asumir. Las herramientas de bajo código y sin código ayudan al convertir la entrega de API en algo que los equipos de productos pueden configurar y gestionar sin depender de grandes grupos de ingeniería. Estas soluciones tecnológicas reducen la cantidad de trabajo de construcción personalizada y hacen posible soportar más conexiones con los mismos recursos.
El API banking-as-a-service lleva esto un paso más allá. En lugar de que cada banco mantenga sus propias integraciones, control de versiones y monitoreo, gran parte de ese trabajo operativo se encuentra en una capa administrada. Las instituciones pueden enfocarse en los servicios que quieren ofrecer en lugar de en la mecánica de mantener cada conexión funcionando, según Ahmed.
Modelos de entrega y arquitectura modular en servicios financieros
La lógica detrás de los modelos de entrega que BPC ha desarrollado a través de SmartVista se basa en la comprensión práctica de que las grandes inversiones iniciales en hardware, bases de datos y plataformas propietarias pueden limitar la participación. Para muchas instituciones, especialmente las más pequeñas y de nivel medio, el desafío no es solo si quieren participar en el open banking, sino si pueden hacerlo sin agregar otra capa de infraestructura costosa y complejidad operativa.
BPC ha movido gradualmente SmartVista hacia una arquitectura modular y compatible con la nube construida alrededor de microservicios y contenedorización. Con implementación basada en clústeres a través de Kubernetes y OpenShift, las instituciones obtienen un modelo de entrega que hace que los sistemas sean más fáciles de implementar, actualizar y escalar, al tiempo que mejora la tolerancia a fallos y la recuperación ante desastres, según la compañía.
El mismo enfoque da forma a la capa de API abierta de BPC. SmartVista se ha fortalecido a través de un marco de Open API unificado, alineado con requisitos técnicos internos y estándares de la industria. Combinado con entornos sandbox, herramientas de integración de bajo código y sin código, y SDKs de soporte, esto brinda a bancos, fintechs y proveedores externos una vía más rápida hacia la integración.
Infraestructura para PSD2 y más allá
La plataforma proporciona la infraestructura necesaria para PSD2 y el open banking del Reino Unido, al tiempo que permite la extensión segura a fintech, comercio electrónico, gobierno electrónico y otros dominios. El resultado es un modelo de entrega más ligero, con pruebas más rápidas, menos cuellos de botella operativos y más espacio para agregar servicios y conexiones sin forzar el mismo nivel de esfuerzo de ingeniería para cada nuevo caso de uso.
Si el open banking y el open finance van a extenderse más allá de las instituciones con los equipos tecnológicos más profundos, el modelo de entrega también debe ampliarse. La regulación puede abrir la puerta, pero la participación depende de si las instituciones pueden cruzarla sin construir cada capa desde cero. Lo que decidirá si el open finance se convierte en un mercado genuinamente amplio o permanece concentrado entre los bancos y fintechs con los mayores equipos de ingeniería es hacer que la participación sea más fácil de entregar, mantener y escalar. Las herramientas de bajo código, los flujos de trabajo sin código y los modelos de servicio administrado son parte de lo que hace posible esa participación más amplia.

