Las stablecoins están ganando terreno como herramientas de gestión de tesorería corporativa, ofreciendo transferencias casi instantáneas y liquidez las 24 horas del día. Sin embargo, incidentes recientes de congelación de tokens vinculados a actividades ilícitas han revelado una realidad crítica para los directores financieros: estas “monedas digitales” operan bajo sistemas de gobernanza centralizados que pueden alterar el acceso a los fondos en cualquier momento. La capacidad de los emisores de stablecoins para congelar o eliminar tokens introduce nuevas categorías de riesgo que las empresas deben evaluar cuidadosamente.

La plataforma estadounidense Circle enfrentó esta semana críticas relacionadas con la supuesta falta de congelación de tokens USDC vinculados a un hackeo atribuido a Corea del Norte que generó pérdidas de hasta 280 millones de dólares, según reportes de la industria. Mientras tanto, Tether, el mayor emisor de stablecoins del mundo, ha congelado 3,500 millones de dólares desde 2023 y un total de 4,200 millones de dólares desde su lanzamiento en casos vinculados a actividades ilícitas, según la compañía.

Riesgos de gobernanza en las stablecoins digitales

A diferencia de los depósitos bancarios tradicionales o los fondos del mercado monetario, las stablecoins introducen lo que se conoce como riesgo de gobernanza integrado en el código. Los emisores principales mantienen control administrativo sobre sus tokens mediante funciones de contratos inteligentes que permiten congelar direcciones específicas de billeteras digitales. Esta capacidad técnica convierte los fondos asociados en activos inmóviles hasta que se resuelva la situación.

Para los emisores, la congelación de tokens representa una salvaguarda necesaria que les permite responder a actividades ilícitas y mantener el cumplimiento regulatorio. Sin embargo, para los directores financieros corporativos, esta asimetría significa que aunque las transacciones con criptomonedas estables pueden liquidarse instantáneamente, no son irrevocables como suelen sugerir los defensores de la tecnología blockchain.

Las implicaciones pueden ser significativas para las tesorerías corporativas. Una empresa que recibe stablecoins de una contraparte hereda no solo el activo sino también su historial de cumplimiento normativo. Si esos tokens son posteriormente señalados debido a su movimiento previo a través de direcciones sancionadas o comprometidas, podrían ser congelados después del hecho.

La procedencia de fondos digitales como factor crítico

Esta dinámica introduce un requisito de diligencia debida más similar a los protocolos de prevención de lavado de dinero que a la gestión tradicional de efectivo. Los equipos financieros deben evaluar no solo con quién realizan transacciones, sino cómo esos fondos se han movido a través del ecosistema blockchain. La procedencia de los fondos se vuelve tan crítica como su valor nominal.

A pesar de la atención mediática, la adopción corporativa sigue siendo limitada. Según la serie exclusiva de PYMNTS Intelligence “The 2026 Certainty Project”, solo el 13% de las empresas de mercado medio encuestadas reportan usar stablecoins. Esta cifra se alinea con investigaciones recientes de la Reserva Federal que muestran que la mayoría de los activos en stablecoins no fluyen a través de la economía real sino que permanecen inactivos o circulan dentro de los mercados de criptoactivos.

Diferencias entre congelación y eliminación de tokens

Si la congelación de stablecoins es un botón de pausa, la eliminación o “quema” de tokens representa un reinicio permanente. La quema de tokens se refiere a la eliminación permanente de tokens de la circulación, típicamente enviándolos a una dirección irrecuperable o actualizando el libro mayor para reflejar su destrucción. En la mayoría de los casos, la quema forma parte de la gestión rutinaria de suministro donde las stablecoins se crean y eliminan para igualar las entradas y canjes de reservas fiduciarias subyacentes.

Para los directores financieros, la distinción entre congelar y quemar no es meramente técnica. Un activo congelado puede eventualmente ser descongelado, sujeto a resultados de investigaciones o remediación de cumplimiento. Un activo quemado, por el contrario, desaparece permanentemente. Aunque los emisores pueden proporcionar restitución en ciertos casos, especialmente si la quema se alinea con reclamos legítimos de canje, el proceso no es automático ni garantizado.

Consideraciones jurisdiccionales para multinacionales

Las corporaciones multinacionales enfrentan consideraciones adicionales relacionadas con la programabilidad de las stablecoins y las jurisdicciones. Una transacción con monedas digitales estables que es permisible en una región puede estar sujeta a restricciones en otra, dependiendo de la postura regulatoria del emisor y las jurisdicciones a las que sirve. Los directores financieros deben considerar no solo las características técnicas de una stablecoin, sino también los entornos legales en los que opera.

Esta variabilidad complica la evaluación de riesgos. Las stablecoins pueden compartir una vinculación común al dólar estadounidense, pero sus marcos de gobernanza pueden diferir notablemente. Tratarlas como instrumentos intercambiables puede ser un error estratégico para las tesorerías corporativas que buscan integrar pagos digitales en sus operaciones.

La capacidad de congelar o quemar tokens no es un defecto en el sistema de dólares digitales sino una característica diseñada. Los reguladores y emisores continúan refinando los marcos de cumplimiento mientras la industria madura. Las empresas que consideren incorporar stablecoins en sus estrategias de tesorería deberán monitorear los desarrollos regulatorios en múltiples jurisdicciones y evaluar cómo los diferentes emisores responden a incidentes de seguridad y requerimientos de cumplimiento normativo en los próximos meses.

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Fernando Parra Editor Jefe en Social Underground. Periodista especializado en economía digital y tecnología financiera con base en Madrid. Su trabajo se centra en analizar el impacto de los neobancos, la regulación europea y el ecosistema cripto en España. Apasionado por traducir las finanzas complejas en noticias accesibles.

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