USA Rare Earth y el Departamento de Comercio han formalizado el acuerdo CHIPS de USA Rare Earth que destina hasta $1.600 millones en financiamiento federal a la empresa de Oklahoma, en un movimiento que convierte al gobierno de Estados Unidos en accionista y acreedor de la compañía al mismo tiempo, según los documentos presentados ante la Comisión de Bolsa y Valores (SEC).

El paquete se divide en dos tramos: $277 millones en financiamiento directo federal y un préstamo senior garantizado de $1.300 millones bajo la Ley CHIPS, estructurado como una facilidad a 15 años. Ese préstamo financiará cinco proyectos de minería, producción de metales y fabricación de imanes de tierras raras en territorio estadounidense. La estructura de deuda garantizada, en lugar de subsidios directos, implica que USA Rare Earth asume obligaciones de servicio de deuda a largo plazo; la escala del compromiso refleja tanto la confianza del gobierno en el plan como la magnitud del riesgo de ejecución.

Como condición de los acuerdos definitivos, USA Rare Earth emitirá al Departamento de Comercio 16.132.790 acciones comunes y un warrant para adquirir 17.600.584 acciones adicionales a $17,17 por acción, según el registro 8-K presentado ante la SEC. Las acciones estarán sujetas a una restricción de transferencia de 12 meses y tendrán derechos de voto limitados, una estructura que le da al gobierno exposición a la plusvalía sin control operativo directo sobre la empresa.

El retroceso de USAR y la reacción del mercado

La acción llegó a subir 29% el 26 de enero de 2026, cuando el Departamento de Comercio y USA Rare Earth anunciaron el acuerdo no-vinculante, según datos de mercado recogidos por Bloomberg. Con los acuerdos definitivos firmados en las semanas siguientes, USAR retrocedió junto con MP Materials (MP), cediendo parte de esas ganancias. El patrón es conocido en este tipo de operaciones: el mercado descuenta el catalizador principal en el momento del anuncio, y la firma de los documentos definitivos raramente genera un segundo impulso comparable.

El retroceso no cambia la escala del capital que respalda la tesis. Sumado al PIPE de $1.500 millones cerrado previamente, en el que Inflection Point actuó como ancla con participación de grandes complejos de fondos mutuos, el capital total comprometido para el plan de crecimiento de la compañía asciende a aproximadamente $3.500 millones. Para una empresa que completó su salida a bolsa en marzo de 2025, esa cifra es inusual en el sector de materiales críticos y posiciona a USAR como una de las apuestas más capitalizadas del ciclo actual de tierras raras en Estados Unidos.

Cadena global y el acuerdo CHIPS de USA Rare Earth hacia 2030

La cadena de suministro que está construyendo USA Rare Earth va más allá de las fronteras estadounidenses. Según E&E News, la compañía adquirió Less Common Metals, fabricante de metales de tierras raras con sede en el Reino Unido, y está desarrollando una planta adicional en Francia. La integración vertical desde la mina hasta el imán terminado es el diferenciador que USA Rare Earth presenta ante los inversores y, ahora, ante el gobierno federal.

El acuerdo CHIPS de USA Rare Earth tiene un objetivo declarado en el documento ante la SEC: que para 2030 la operación represente la mayor producción doméstica de tierras raras pesadas, minerales críticos, metales e imanes destinados a los sectores de semiconductores, defensa y energía. USA Rare Earth busca abrir lo que serían las primeras minas de tierras raras nuevas en décadas en suelo estadounidense, en un mercado donde China mantiene una posición dominante en extracción y procesamiento global.

El rol del gobierno como accionista y como acreedor garantizado simultáneamente es estructuralmente distinto a los apoyos anteriores del sector. Con el Departamento de Comercio sosteniendo una participación accionaria y un warrant a $17,17, cualquier cotización de USAR por encima de ese precio implica una ganancia latente para el gobierno federal, lo que alinea los incentivos de ambas partes en el corto plazo pero también crea una referencia de precio que el mercado seguirá de cerca, como señala White & Case, que asesoró a USA Rare Earth en la operación.

El siguiente punto de inflexión para USAR es el avance de obras en los cinco proyectos financiados bajo la Ley CHIPS. Cualquier retraso significativo o sobrecosto en la construcción presionará la tesis de que los $3.500 millones comprometidos son suficientes para llevar la empresa a producción antes de 2030. El warrant del gobierno a $17,17 es el precio a vigilar: si USAR lo supera con consistencia y la construcción avanza según el calendario, la dilución potencial queda en segundo plano; si el cronograma se alarga, vuelve al centro del debate.

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Fernando Parra Editor Jefe en Social Underground. Periodista especializado en economía digital y tecnología financiera con base en Madrid. Su trabajo se centra en analizar el impacto de los neobancos, la regulación europea y el ecosistema cripto en España. Apasionado por traducir las finanzas complejas en noticias accesibles.

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