Los stablecoins de dólar digital han revolucionado la forma en que millones de personas reciben pagos internacionales, pero enfrentan un obstáculo crítico: convertir esos activos digitales en moneda local utilizable. Este desafío, conocido como off-ramping o salida del sistema cripto, representa el mayor cuello de botella para la adopción masiva de stablecoins como infraestructura de pagos globales.

Cuando un diseñador freelance en Buenos Aires factura a un cliente estadounidense en stablecoins, o cuando un importador nigeriano liquida un pago transfronterizo en dólares digitales, la transacción puede completarse en minutos con tarifas mínimas. Sin embargo, convertir esos fondos en efectivo bancario o en saldos utilizables para pagar renta, proveedores e impuestos sigue siendo un proceso complicado y costoso.

El Problema de la Última Milla en Stablecoins

La fricción real en la economía de stablecoins no está en enviar valor, sino en convertirlo nuevamente en algo funcional dentro del sistema financiero tradicional. Este paso final confronta los límites de la integración del mundo real de los activos digitales, según reportes de la industria.

El proceso de off-ramping requiere coordinación entre sistemas nativos de criptomonedas e instituciones financieras altamente reguladas. Los bancos deben cumplir con reglas de conocimiento del cliente (KYC), obligaciones contra el lavado de dinero (AML), revisión de sanciones y regímenes de licencias locales.

En consecuencia, un freelancer puede recibir un pago instantáneamente en blockchain, pero pasar días navegando intercambios, verificaciones de identidad y límites de retiro. Un comerciante puede mantener dólares digitales que no pueden convertirse fácilmente en moneda local a tasas predecibles.

Nuevas Soluciones de Infraestructura para Stablecoins

Una nueva ola de infraestructura fintech está emergiendo para abordar esta crisis de identidad de los stablecoins: ¿son instrumentos especulativos o dinero de pago? Las soluciones más prometedoras se centran en la abstracción, integrando stablecoins directamente en interfaces financieras familiares.

El CEO y cofundador de Mesh, Bam Azizi, declaró a PYMNTS en mayo que el mayor problema en cripto no es la adopción sino la experiencia del usuario. “Necesitas hacer los pagos tan simples que incluso una abuela los use algún día, tal vez sin siquiera saber que el mecanismo detrás de escena es un stablecoin”, indicó Azizi.

Visa, por ejemplo, anunció el mes pasado el lanzamiento de su Práctica Asesora de Stablecoins que sirve a bancos, fintechs, comerciantes y empresas de todos los tamaños. El CEO de Visa, Ryan McInerney, escribió en su carta anual a accionistas del 9 de diciembre que los stablecoins son infraestructura de liquidación de próxima generación.

La hoja de ruta de Visa incluye tarjetas vinculadas a stablecoins, liquidaciones en stablecoins como USDC, prefinanciamiento con stablecoins para pagos transfronterizos y pilotos que entregan pagos directamente a billeteras de stablecoins, según la compañía.

Tarjetas y Puentes Bancarios como Solución

Los programas de tarjetas están emergiendo como un puente particularmente poderoso. Al vincular saldos de stablecoins a formatos de débito o prepago, los usuarios pueden gastar dólares digitales donde se acepten tarjetas tradicionales. La conversión ocurre en segundo plano, en el punto de venta.

Se reportó la semana pasada que los proveedores de tarjetas vinculadas a stablecoins están impulsando la demanda por la liquidación en stablecoins de Visa. El volumen global de pagos con tarjetas cripto alcanzó los 1.500 millones de dólares mensuales en agosto, comparado con aproximadamente 100 millones de dólares mensuales en enero de 2023.

Otros proveedores se enfocan en salidas bancarias directas, incorporando la conversión de stablecoins en herramientas de tesorería, sistemas de nómina y plataformas de facturación. Para las empresas, esto significa que los stablecoins pueden funcionar como capa de liquidación mientras la contabilidad y cumplimiento permanecen sin cambios.

Ramp anunció en primavera una expansión de su asociación de emisión con Stripe para lanzar tarjetas corporativas respaldadas por stablecoins diseñadas para facilitar transacciones transfronterizas. La integración comenzará con mercados selectos de América Latina y luego se expandirá a países de Europa, África y Asia.

Proyecciones de Mercado y Adopción Institucional

El think tank Future of Finance del Citi Institute ha proyectado que el mercado de stablecoins podría saltar a al menos 1,6 billones de dólares para 2030, asumiendo que el apoyo regulatorio y la integración institucional continúen a buen ritmo, según su análisis.

Los hallazgos de la edición de enero del Blockchain and Digital Assets Tracker Series, una colaboración entre PYMNTS Intelligence y Citi, muestran que a medida que las posturas regulatorias se clarifican alrededor del globo, la cuestión del off-ramping está ganando urgencia.

El sector financiero tradicional está comenzando a ver una forma compatible de integrar infraestructura de activos digitales. Sin embargo, la paradoja permanece: los stablecoins son cada vez más centrales para los pagos globales, pero permanecen atrapados en una economía circular de criptomonedas a menos que los usuarios puedan salir confiablemente hacia sistemas financieros tradicionales.

La resolución de este desafío determinará si los stablecoins permanecen como un instrumento financiero de nicho o se transforman en una nueva capa de movimiento de dinero global. Los próximos meses serán críticos para observar cómo evoluciona la integración entre proveedores de stablecoins y el sistema bancario tradicional, especialmente en mercados emergentes donde la necesidad de soluciones de pago eficientes es más aguda.

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Fernando Parra Editor Jefe en Social Underground. Periodista especializado en economía digital y tecnología financiera con base en Madrid. Su trabajo se centra en analizar el impacto de los neobancos, la regulación europea y el ecosistema cripto en España. Apasionado por traducir las finanzas complejas en noticias accesibles.

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