Una nueva investigación de Pay.UK, el operador del servicio de cambio de cuenta corriente en Reino Unido, revela un cambio significativo en las preferencias bancarias entre adultos jóvenes. Según el estudio, la Generación Z prioriza beneficios cotidianos como cafés gratuitos y descuentos en alimentos por encima de los incentivos financieros tradicionales. La encuesta, que consultó a más de 1,000 adultos británicos de entre 16 y 28 años, encontró que el 51 por ciento de la Generación Z considera que estos pequeños privilegios importan más que las tasas de interés.
Los hallazgos indican que la definición de un “buen banco” está evolucionando entre los consumidores más jóvenes. Casi tres cuartas partes, el 72 por ciento de los encuestados, afirmaron que valoran las instituciones financieras que recompensan el gasto diario en lugar de aquellas enfocadas en objetivos financieros a largo plazo.
Preferencias de la Generación Z en servicios bancarios
Esta preferencia parece estar impulsada por beneficios inmediatos relacionados con el estilo de vida. El 64 por ciento de los encuestados espera que las recompensas se ajusten a su estilo de vida, mientras que el 60 por ciento asocia estos pequeños privilegios con una mejora en su bienestar general. Notablemente, para el 72 por ciento, encontrar ofertas en pequeños placeres cotidianos funciona como un motivador para una mejor gestión del dinero.
El atractivo de estas recompensas es lo suficientemente fuerte como para impulsar cambios de banco. En el Gran Londres, el 53 por ciento de la Generación Z indicó que cambiaría de institución financiera específicamente para obtener mejores beneficios diarios.
Contexto económico y expectativas generacionales
John Dentry, gerente de producto en Pay.UK, explicó la tendencia señalando que la Generación Z no busca productos financieros complejos ni recompensas a futuro. “Para muchas personas jóvenes, los grandes hitos como comprar una propiedad, casarse o formar una familia se sienten más lejanos que para generaciones anteriores, especialmente en el contexto de las presiones del costo de vida”, afirmó Dentry según el informe.
Esta perspectiva refleja un cambio en las prioridades financieras generacionales. Mientras que las generaciones anteriores valoraban productos de ahorro a largo plazo y tasas de interés competitivas, los consumidores más jóvenes buscan gratificación inmediata y beneficios tangibles en su día a día.
Demandas digitales y experiencia del usuario
La conveniencia digital se presenta como un factor no negociable para este grupo demográfico. Dos tercios, el 66 por ciento de la Generación Z, consideran importante que las recompensas sean accesibles directamente a través de la aplicación bancaria. Además, el 56 por ciento prioriza experiencias bancarias digitales por encima de todos los demás factores.
Esta preferencia por soluciones digitales se alinea con patrones de consumo más amplios observados en la banca digital y las fintech. Los bancos tradicionales enfrentan el desafío de modernizar sus plataformas para competir con proveedores nativos digitales que ya ofrecen interfaces intuitivas y recompensas integradas.
Implicaciones para el sector bancario
Dentry advirtió que los proveedores que no se adapten corren el riesgo de perder este grupo demográfico. “Los pequeños beneficios prácticos que se ajustan naturalmente al gasto cotidiano hacen que las personas se sientan recompensadas y respaldadas”, indicó. Agregó que los bancos y sociedades de crédito que no logren ofrecer valor relevante diario arriesgan perder clientes más jóvenes frente a aquellos que sí lo hacen.
El estudio sugiere que las instituciones financieras deberán reconsiderar sus estrategias de retención de clientes y programas de fidelización. En lugar de enfocarse exclusivamente en productos de inversión o cuentas de ahorro de alto rendimiento, los bancos pueden necesitar integrar asociaciones con comercios minoristas y plataformas de descuentos para mantener relevancia.
A medida que la Generación Z continúa ingresando al mercado laboral y aumenta su poder adquisitivo, se espera que estas preferencias influyan cada vez más en la estrategia de producto de la industria bancaria. La capacidad de las instituciones financieras para adaptarse a estas expectativas cambiantes probablemente determinará su éxito en capturar y retener a la próxima generación de clientes bancarios.

