La Agencia de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) ha desplegado un arsenal de tecnologías de vigilancia avanzadas para llevar a cabo las deportaciones masivas ordenadas por el presidente Donald Trump durante su segundo mandato. Según datos oficiales, las deportaciones han superado las 350,000 personas en el primer año, con ICE realizando redadas en hogares, lugares de trabajo y parques públicos en todo el país.
Las tecnologías de vigilancia utilizadas por ICE incluyen simuladores de torres celulares, reconocimiento facial, software espía telefónico y bases de datos masivas de registros públicos. Además, el Departamento de Seguridad Nacional ha desafiado normas legales establecidas, incluyendo entradas forzadas a domicilios sin orden judicial, lo que expertos legales consideran una violación de la Cuarta Enmienda.
Simuladores de sitios celulares para rastrear teléfonos
ICE emplea dispositivos conocidos como simuladores de sitios celulares que se hacen pasar por torres de telefonía móvil legítimas. Estos aparatos, también llamados “stingrays” por la marca de uno de los primeros modelos fabricados por el contratista de defensa Harris, engañan a los teléfonos cercanos para que se conecten a ellos.
Una vez establecida la conexión, las autoridades pueden localizar e identificar los teléfonos en las proximidades, y potencialmente interceptar llamadas, mensajes de texto y tráfico de internet. Según contratos gubernamentales, ICE ha firmado acuerdos por más de $1.5 millones con TechOps Specialty Vehicles (TOSV), una empresa que produce vehículos personalizados para fuerzas del orden equipados con esta tecnología.
Sin embargo, estos dispositivos han generado controversia porque están diseñados para capturar datos de todos los teléfonos cercanos, incluyendo los de personas inocentes. Además, las autoridades en ocasiones los han utilizado sin obtener previamente una orden judicial, y han intentado mantener su uso en secreto durante procedimientos legales.
Reconocimiento facial y vigilancia masiva
ICE ha firmado contratos millonarios con Clearview AI, la empresa de reconocimiento facial más conocida actualmente. Según reportó 404 Media, el contrato más reciente firmado la semana pasada tiene un valor de $3.75 millones para apoyar las investigaciones de Seguridad Nacional.
Clearview AI promete poder identificar cualquier rostro buscando en una vasta base de datos de fotografías recopiladas de internet. En septiembre de 2024, ICE adquirió “software forense” de la compañía por $1.1 millones, y el año anterior pagó casi $800,000 por “licencias empresariales de reconocimiento facial”.
Adicionalmente, ICE utiliza una aplicación de reconocimiento facial llamada Mobile Fortify, que permite a los agentes federales identificar personas en la calle. La aplicación escanea la foto de la licencia de conducir de una persona contra 200 millones de imágenes, gran parte de los datos provienen de bases de datos estatales de licencias de conducir.
Software espía Paragon y herramientas de hackeo telefónico
En septiembre de 2024, ICE firmó un contrato de $2 millones con la empresa israelí Paragon Solutions, fabricante de software espía. La administración Biden emitió inmediatamente una “orden de suspensión de trabajo”, pero la administración Trump levantó dicha orden la semana pasada, reactivando efectivamente el contrato.
El estado actual de la relación de Paragon con ICE en la práctica sigue siendo incierto. Los registros indican que el contrato es para “una solución propietaria completamente configurada que incluye licencia, hardware, garantía, mantenimiento y capacitación”, según la descripción del acuerdo gubernamental.
Por otra parte, ICE utiliza dispositivos de hackeo y desbloqueo de teléfonos conocidos como Graykey, fabricados por Magnet Forensics. En septiembre, la agencia firmó un contrato de $3 millones para licencias de software que permiten a los agentes “recuperar evidencia digital, procesar múltiples dispositivos” y “generar informes forenses”.
Datos de ubicación de teléfonos celulares y lectores de placas
A finales de septiembre, 404 Media informó que ICE compró acceso a una herramienta de vigilancia “todo en uno” que permite a la agencia buscar en bases de datos de ubicación histórica de teléfonos celulares, así como información de redes sociales. La herramienta está compuesta por dos productos llamados Tangles y Webloc, fabricados por Penlink.
Según Forbes, ICE gastó $5 millones en estas dos herramientas. Este tipo de datos de ubicación celular es recopilado por empresas de todo el mundo mediante kits de desarrollo de software (SDK) integrados en aplicaciones regulares de teléfonos inteligentes, o mediante un proceso publicitario en línea llamado ofertas en tiempo real.
Mientras tanto, ICE también depende de lectores automáticos de placas (ALPR) para rastrear conductores en gran parte de Estados Unidos. La agencia se apoya en sus conexiones con agencias policiales locales que tienen contratos con proveedores de ALPR como Flock Safety, que opera más de 40,000 escáneres de placas en todo el país.
Bases de datos de LexisNexis y Palantir
Durante años, ICE ha utilizado LexisNexis, un corredor de datos de investigación legal y registros públicos, para respaldar sus investigaciones. Documentos obtenidos mediante solicitudes de la Ley de Libertad de Información revelaron que ICE realizó más de 1.2 millones de búsquedas en siete meses utilizando una herramienta llamada Accurint Virtual Crime Center.
Este año, ICE ha pagado $4.7 millones para suscribirse al servicio, según registros públicos. La portavoz de LexisNexis, Jennifer Richman, declaró que ICE ha utilizado los productos de la compañía “durante décadas, a través de varias administraciones”.
El gigante de análisis de datos Palantir ha firmado varios contratos con ICE en el último año, siendo el más grande un acuerdo de $18.5 millones de septiembre de 2024 para un sistema de base de datos llamado “Investigative Case Management” (ICM). Según 404 Media, esta base de datos permite a ICE filtrar personas según su estatus migratorio, características físicas, afiliación criminal, datos de ubicación y más.
Los próximos meses determinarán cómo estas tecnologías de vigilancia continuarán siendo implementadas en las operaciones de deportación. Grupos de derechos civiles han expresado preocupación por las implicaciones constitucionales de estas herramientas, mientras que ICE mantiene que son necesarias para hacer cumplir las leyes de inmigración. La extensión y el impacto total de estas tecnologías siguen siendo objeto de escrutinio legal y público.

