Los líderes de la banca global, ejecutivos de FinTech y reguladores coincidieron en el Foro Económico Mundial de Davos que la inteligencia artificial está transformando las finanzas más rápido de lo que las instituciones pueden adaptarse por sí solas. Durante el panel “Banking Accelerated” celebrado el martes 20 de enero, los participantes subrayaron que el futuro depende de la confianza, la colaboración y una regulación que permita la innovación sin comprometer la resiliencia del sistema financiero.
El debate moderado por Sara Eisen de CNBC reunió a Bettina Orlopp de Commerzbank, al gobernador del Banco Central de Qatar Sheikh Bandar Bin Mohammed Bin Saoud Al-Thani, André Esteves de Banco BTG Pactual, David McKay de Royal Bank of Canada y Suzan Kereere de PayPal. El consenso fue evidente desde el inicio: el futuro de la banca no estará determinado únicamente por la tecnología, sino por cómo las instituciones ganan y preservan la confianza mientras la despliegan a escala.
La inteligencia artificial transforma la operación bancaria global
La adopción de inteligencia artificial en el sector financiero ha pasado del aprendizaje automático inicial a sistemas generativos y agentes autónomos actuales, según indicaron los panelistas. Sin embargo, McKay señaló que los bancos mantienen cautela al implementar IA directamente en servicios de cara al cliente debido al riesgo de errores de modelo y alucinaciones algorítmicas.
Orlopp explicó que Commerzbank invierte aproximadamente 500 millones de euros anuales en modernización, digitalización, inteligencia artificial y cumplimiento regulatorio. Adicionalmente, McKay reveló que RBC destina alrededor de 6 mil millones de dólares al año en tecnología, con aproximadamente 2 mil millones dedicados a desarrollo y modernización de aplicaciones.
Competencia y colaboración entre bancos y FinTech
La relación entre bancos tradicionales y empresas de tecnología financiera fue descrita repetidamente como simultáneamente competitiva y cooperativa. McKay caracterizó a plataformas como PayPal y Apple como “frenemigos”, señalando que los bancos dependen cada vez más de alianzas incluso mientras compiten en pagos, billeteras digitales y comercio electrónico.
En contraste con modelos puramente transaccionales, RBC ha expandido su presencia hacia áreas como búsqueda de vivienda, formación de pequeñas empresas y comercio electrónico, según explicó McKay. Esta estrategia refleja un cambio más amplio donde los bancos ya no compiten solo entre sí, sino contra ecosistemas que controlan dispositivos, datos e interfaces de consumo.
La confianza como ventaja competitiva fundamental
Kereere argumentó que ninguna institución, ya sea banco tradicional o FinTech, puede triunfar sin confianza del consumidor. Describió la confianza como “el verdadero efecto de red que estimula el comercio”, abarcando el manejo seguro de dinero, datos e identidad, así como transparencia en préstamos y precios.
McKay retomó repetidamente la idea de que los bancos aún compiten en confianza y escala, pero esas ventajas solo se sostienen si las instituciones avanzan en la cadena de valor. La digitalización, según indicó, no consiste simplemente en automatizar procesos existentes sino en repensar cómo se entregan los servicios de principio a fin.
Fricción digital y evolución de las sucursales bancarias
A pesar del impulso hacia lo digital, los panelistas coincidieron en que la fricción persiste de manera generalizada. Orlopp señaló que Commerzbank debe atender tanto a clientes nativos digitales como a aquellos que todavía dependen de sucursales e interacción humana.
La inteligencia artificial está ayudando a cerrar esa brecha, explicó. Las herramientas de asistencia para agentes en centros de llamadas aceleran el servicio para clientes que desean apoyo humano, mientras las plataformas digitales continúan expandiéndose. El resultado no es la eliminación de sucursales sino su reinvención como centros multicanal donde el personal maneja servicio presencial, chat y atención telefónica simultáneamente.
Regulación habilitadora y resiliencia operacional
Desde la perspectiva regulatoria, Sheikh Bandar enfatizó que los bancos centrales deben permanecer como guardianes de la estabilidad mientras se adaptan al cambio tecnológico. Advirtió que si los reguladores no mantienen el ritmo, surgen brechas estructurales que permiten que los riesgos migren fuera de la supervisión.
El Banco Central de Qatar ha adoptado un papel habilitador al invertir en infraestructura de pagos, lanzar sistemas de pagos instantáneos y emitir directrices de gobernanza de IA para proteger datos, gestionar riesgos cibernéticos y apoyar la innovación, según indicó. Los entornos de prueba regulatorios y el acceso directo de FinTech a sistemas de bancos centrales fueron citados como herramientas para equilibrar seguridad y crecimiento.
La resiliencia operacional surgió como preocupación central. Sheikh Bandar argumentó que la resiliencia debería tratarse como un riesgo fundamental junto al capital y la liquidez, con la expectativa de que los bancos se recuperen de interrupciones en minutos, no en horas. La ciberseguridad por sí sola representa cientos de millones de dólares anuales, reflejando riesgos crecientes de terceros y cadenas de suministro cuando los bancos integran socios FinTech en sus sistemas.
Colaboración estructural entre actores financieros
A lo largo del panel, la colaboración emergió como necesidad estructural más que elección estratégica. Kereere argumentó que la competencia por sí sola no puede eliminar la fricción del comercio, préstamos y pagos transfronterizos. Bancos, FinTech y reguladores deben trabajar conjuntamente para cerrar brechas que limitan el crecimiento para consumidores y pequeñas empresas.
Esteves ofreció una perspectiva similar desde Brasil, donde la infraestructura de pagos rápidos y la adopción de banca digital han aumentado significativamente. Sin embargo, advirtió que mientras la innovación ha reducido costos y expandido el acceso, el arbitraje regulatorio entre bancos, FinTech y otros actores financieros sigue siendo un riesgo latente.
Los participantes acordaron que la inteligencia artificial ya está transformando operaciones mediante ganancias de productividad, detección de fraude y cumplimiento normativo. Si en última instancia hará la banca más segura sigue siendo una pregunta abierta. Lo que resulta claro es que la IA está redefiniendo cómo interactúan bancos, FinTech y reguladores, y que un campo de juego nivelado dependerá de estándares compartidos basados en confianza mutua. Las próximas decisiones regulatorias sobre gobernanza de IA y marcos de resiliencia determinarán qué tan rápido avanza esta transformación sin comprometer la estabilidad financiera global.

