Un nuevo informe sobre la economía laboral de Estados Unidos revela que aproximadamente 60 millones de trabajadores que ganan alrededor de 25 dólares por hora o menos enfrentan un panorama financiero incierto para 2026, a pesar de las mejoras en los indicadores macroeconómicos. El estudio “Wage to Wallet Index: The Divided Recovery” fue elaborado por PYMNTS Intelligence en colaboración con WorkWhile e Ingo Payments, y examina las perspectivas de los trabajadores de la economía laboral que mantienen en funcionamiento la producción, distribución y servicios en el país.
Según el informe publicado este mes, estos trabajadores representan el 36.5% de los empleados estadounidenses y generan el 15.1% del gasto total del país, equivalente a más de 1.7 billones de dólares anuales. Sin embargo, su confianza financiera se mantiene consistentemente más baja que la de trabajadores fuera de este segmento, con un índice de aproximadamente 50 puntos frente a 57.
Brecha persistente en la economía laboral estadounidense
El hallazgo central del reporte indica que la recuperación económica se siente dividida. Mientras los aumentos salariales y las cifras del PIB muestran mejoras, muchos trabajadores de la economía laboral están concentrados en mantener su estabilidad financiera básica. Los puntos de presión son claros: expectativas más débiles de ahorro, espacio limitado para reducir deudas y la percepción de que los gastos aumentan más rápido que los ingresos.
Adicionalmente, el informe señala que aproximadamente la mitad de estos trabajadores esperan que sus ingresos se mantengan iguales durante 2026, mientras que casi la mitad anticipa que sus gastos mensuales aumentarán. Esta combinación está forzando decisiones difíciles que pueden modificar los patrones de consumo y pago en toda la economía.
Ansiedad tecnológica amenaza la estabilidad laboral
El estudio también destaca una nueva capa de preocupación relacionada con la transformación tecnológica del trabajo. Según los datos recopilados, aproximadamente dos tercios de los trabajadores de la economía laboral expresan confianza en que sus habilidades permanecerán valiosas a medida que evoluciona la tecnología, pero muchos manifiestan preocupación sobre la automatización y posibles recortes de empleo.
El informe describe esto como una “sombra de automatización” que se está convirtiendo en un problema de estabilidad financiera. Los trabajadores de este segmento muestran menor confianza en la vigencia futura de sus competencias y mayor probabilidad de preocuparse por despidos y la supervivencia de sus empleadores.
Impacto económico más allá del presupuesto familiar
Las implicaciones de esta situación se extienden más allá de los presupuestos domésticos individuales. Dado que los trabajadores de la economía laboral impulsan una porción significativa del gasto de consumo estadounidense, su estabilidad financiera puede influir en todo, desde la demanda del consumidor hasta la confiabilidad económica general del país.
El reporte se basa en una encuesta completa de 2,879 adultos estadounidenses realizada entre el 7 y el 12 de enero de 2026. PYMNTS Intelligence también utilizó un modelo económico propietario que integra datos gubernamentales oficiales sobre gasto del consumidor, ingresos y composición de la fuerza laboral para estimar el poder adquisitivo y el impacto macroeconómico de esta fuerza laboral.
Recomendaciones para proveedores y empleadores
El informe concluye con implicaciones prácticas para proveedores de pagos, bancos y empleadores. Las recomendaciones incluyen proporcionar acceso más rápido a los salarios ganados, facilitar el ahorro automatizado y desarrollar herramientas que conecten la estabilidad financiera con rutas de desarrollo de habilidades.
En los próximos meses, será fundamental monitorear cómo evolucionan las expectativas de ingreso y gasto de estos trabajadores, especialmente ante las presiones inflacionarias continuas y los cambios tecnológicos acelerados en múltiples industrias. La capacidad de este segmento para mantener su poder adquisitivo podría determinar la fortaleza de la recuperación económica en 2026, según indican los investigadores. Las empresas y entidades financieras deberán adaptar sus servicios para abordar las necesidades específicas de este grupo demográfico crítico en un entorno económico que permanece incierto.

