La inteligencia artificial en la construcción está dejando de ser un experimento para convertirse en una herramienta operativa central que redefine la planificación, supervisión y ejecución de proyectos. Según reportes de la industria, el sector enfrenta una transformación impulsada por escasez de mano de obra, presiones de seguridad y creciente complejidad en obras. Lo que emerge no es una sola herramienta, sino un ecosistema de agentes inteligentes, sistemas predictivos y maquinaria autónoma que comienza a alterar la economía y el perfil de riesgo del sector constructor.

Agentes de IA abordan el problema de coordinación en construcción

La construcción ha estado históricamente definida por flujos de trabajo fragmentados, con cronogramas, planos, documentación y órdenes de cambio dispersos entre sistemas y equipos. Según The Wall Street Journal, empresas constructoras están probando agentes de IA diseñados para actuar a través de esos silos, manejando coordinación administrativa que tradicionalmente recae en gerentes de proyecto. Estos agentes pueden leer planos, rastrear solicitudes de información, señalar conflictos de programación y detectar riesgos de costos.

Esta visión coincide con el enfoque de los principales proveedores de software. Autodesk describe cómo la inteligencia artificial se está incorporando a lo largo del ciclo de vida de la construcción, desde modelado y estimación previa hasta pronóstico de cronogramas y cierre de proyectos. Los modelos de aprendizaje automático entrenados con datos históricos se utilizan para predecir retrasos, identificar focos de riesgo y mejorar la velocidad de toma de decisiones.

Las proyecciones del mercado sugieren una adopción acelerada. Construction Owners Association of America proyecta un crecimiento rápido en el mercado de IA en construcción, impulsado por inversión en infraestructura, restricciones laborales y demanda creciente de visibilidad sobre riesgos de proyecto.

Seguridad, vigilancia y el nuevo estándar de cuidado

La seguridad es una de las aplicaciones más inmediatas y consecuentes de la inteligencia artificial en obras. Según OHS, sistemas potenciados por IA que utilizan visión computacional, sensores y analítica pueden monitorear si los trabajadores usan equipo de protección, detectar proximidad insegura a maquinaria pesada e identificar condiciones peligrosas en tiempo real. Los defensores argumentan que estas herramientas pueden reducir lesiones al cambiar la gestión de seguridad de reportes reactivos a monitoreo continuo.

Sin embargo, el mismo análisis advierte que la implementación puede ser el mayor riesgo. Despliegues mal diseñados pueden abrumar a supervisores con alertas, crear confusión sobre responsabilidad o erosionar la confianza de trabajadores si los sistemas se perciben como vigilancia en lugar de protección. La efectividad de la tecnología depende tanto de la integración en la cultura de seguridad como de la precisión algorítmica.

Las expectativas legales también están evolucionando. AI Journal argumenta que las tecnologías predictivas están comenzando a redefinir el estándar de cuidado en construcción. A medida que la IA se vuelve más capaz de pronosticar riesgos, las empresas que no adopten herramientas predictivas disponibles podrían enfrentar mayor exposición a responsabilidad después de accidentes, particularmente si sistemas de IA podrían haber identificado peligros antes.

Escasez de mano de obra, robótica y el futuro físico de la IA

El avance de la IA en la construcción se desarrolla en medio de una aguda escasez laboral. Fortune reporta que la industria de la construcción en Estados Unidos necesitará aproximadamente 500,000 trabajadores adicionales para 2027, incluso mientras la inversión en infraestructura y instalaciones relacionadas con IA como centros de datos acelera la demanda de oficios especializados. Esta escasez es una razón por la cual la IA a menudo se presenta no como reemplazo de trabajadores, sino como forma de maximizar la mano de obra limitada.

Este enfoque es especialmente claro en robótica de construcción. The New York Times reportó que Bedrock Robotics recaudó 270 millones de dólares para escalar sistemas autónomos de construcción diseñados para operar equipo pesado con mínima supervisión humana. La compañía adapta maquinaria tradicional con sistemas de IA que permiten al equipo percibir entornos, planificar movimientos y ejecutar tareas de movimiento de tierra de manera más eficiente.

Los inversionistas que respaldan a Bedrock argumentan que la autonomía puede ayudar a abordar brechas laborales al permitir que el equipo trabaje más horas con menos interrupciones, mientras mejora consistencia y seguridad. En lugar de eliminar trabajadores, la tecnología se posiciona para cambiar el trabajo humano hacia supervisión, planificación y juicio complejo, particularmente en grandes proyectos de infraestructura e industriales.

La adopción de estas tecnologías continuará expandiéndose a medida que los proyectos se vuelvan más complejos y los márgenes de error más estrechos. Sin embargo, persisten incertidumbres sobre integración de sistemas, aceptación de trabajadores y marcos regulatorios. Los próximos años serán críticos para determinar si la inteligencia artificial cumple su promesa de transformar fundamentalmente la eficiencia y seguridad en la construcción, o si las barreras de implementación frenarán su potencial.

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Fernando Parra Editor Jefe en Social Underground. Periodista especializado en economía digital y tecnología financiera con base en Madrid. Su trabajo se centra en analizar el impacto de los neobancos, la regulación europea y el ecosistema cripto en España. Apasionado por traducir las finanzas complejas en noticias accesibles.

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