Un nuevo índice de expectativas del consumidor desarrollado por PYMNTS Intelligence revela que la confianza económica en Estados Unidos se divide marcadamente según la situación financiera de los hogares, con una brecha de casi 20 puntos en el índice de expectativas del consumidor entre quienes viven al día y quienes mantienen estabilidad financiera. El PYMNTS Consumer Expectations Index (PCEI), presentado en febrero de 2026, mide no solo el optimismo sino también la capacidad real de los hogares para convertir ese sentimiento en gasto.
Según el informe basado en una encuesta a 2,304 consumidores adultos estadounidenses realizada entre el 6 y el 12 de febrero de 2026, el índice se estructura en tres subíndices principales: Resiliencia Financiera Personal, Clima Macroeconómico y de Compra, y Seguridad del Mercado Laboral. El índice opera en una escala de 0 a 100, donde 50 representa neutralidad.
Nuevo índice de expectativas del consumidor mide capacidad real de gasto
A diferencia de las mediciones tradicionales de confianza del consumidor, el PCEI incorpora variables como la manejabilidad de la deuda, la capacidad de ahorro y la preparación para emergencias financieras. El índice evalúa 11 dimensiones específicas que capturan las percepciones del consumidor sobre su situación financiera actual y futura, las condiciones comerciales a corto y largo plazo, y la seguridad laboral.
La metodología refleja tres preguntas fundamentales que determinan el comportamiento de consumo: “¿Puedo gastar?”, “¿Debería gastar?” y “¿Se mantendrán mis ingresos?”. Esta aproximación permite a minoristas y empresas comprender mejor las intenciones reales de gasto más allá del optimismo general.
Estilo de vida financiero domina las lecturas del índice
Los datos de PYMNTS Intelligence muestran que el estilo de vida financiero crea la brecha más significativa en las lecturas del índice. Los consumidores que no viven de cheque en cheque mantienen puntuaciones consistentemente positivas en los 60 puntos bajos, mientras que aquellos que viven al día y tienen dificultades para pagar facturas permanecen en niveles profundamente negativos alrededor de los 40 puntos bajos.
Esta disparidad de casi 20 puntos supera las diferencias demográficas por género o generación. El grupo intermedio, compuesto por consumidores que viven al día pero pueden pagar sus cuentas, se ubica en niveles medios a altos de los 50 puntos, según el reporte.
Sentiment del consumidor revela confianza en deuda pero cautela en condiciones actuales
El subíndice de Resiliencia Financiera Personal muestra que los hogares estadounidenses expresan fuerte confianza en su capacidad para manejar obligaciones mensuales, pero mantienen evaluaciones mucho más cercanas a la neutralidad respecto a su situación financiera actual. Esta divergencia sugiere que la estabilidad se mantiene mediante gestión del balance financiero más que por mejoras amplias en las circunstancias diarias.
Los consumidores que no viven de cheque en cheque registran puntuaciones entre 69 y 73 puntos en resiliencia financiera, mientras que aquellos con dificultades permanecen entre 39 y 43 puntos. Esta brecha de 30 puntos indica que los movimientos mensuales en el índice general probablemente reflejan cambios en la presión del flujo de efectivo de los hogares.
Millennials lideran optimismo generacional
Por generación, el sentimiento ha seguido patrones similares: suavización en noviembre de 2025, repunte en diciembre, moderación en enero y mejora nuevamente en febrero. Los millennials se mantienen consistentemente como el grupo más optimista, alcanzando 60.7 puntos en febrero, mientras que los baby boomers y personas mayores permanecen más cerca de la neutralidad en 53.5 puntos.
La diferencia de aproximadamente siete puntos entre las cohortes más altas y más bajas indica dispersión generacional significativa pero no extrema en comparación con otras segmentaciones demográficas, según PYMNTS Intelligence.
Clima de gasto permanece por debajo de neutralidad pese a mejoras
El subíndice de Clima Macroeconómico y de Compra se mantiene por debajo de la neutralidad en la mayoría de los meses analizados. Los datos muestran una mejora notable en diciembre de 2025 antes de moderarse nuevamente en enero de 2026, con el repunte de diciembre concentrado principalmente en las condiciones comerciales a corto plazo.
Las condiciones de compra permanecen como el componente más débil durante todo el período. Aunque febrero muestra renovada mejora, el subíndice todavía señala un entorno de consumo que no respalda ampliamente las compras importantes, indica el informe.
Brecha de género en perspectivas económicas
El análisis revela una pronunciada brecha de género en las expectativas macroeconómicas. Los hombres se mantienen consistentemente cerca o por encima de 50 puntos, mientras que las mujeres se ubican materialmente por debajo, indicando confianza desigual en el entorno de gasto. Esta diferencia complementa la separación por estilo de vida financiero, donde consumidores sin presiones financieras oscilan entre 49 y 52 puntos, mientras aquellos con dificultades permanecen entre 40 y 44 puntos.
Seguridad laboral alta contrasta con baja movilidad de empleo
El subíndice de Seguridad del Mercado Laboral es ampliamente positivo, particularmente entre consumidores sin presiones financieras que alcanzan 74 puntos, comparado con 59 puntos para aquellos con dificultades. Sin embargo, la confianza en la movilidad laboral permanece por debajo de la neutralidad, con lecturas entre mediados de los 40 y 48 puntos.
Esta combinación indica que los consumidores se sienten más seguros permaneciendo en sus empleos actuales que cambiando de trabajo. Por generación, los baby boomers y personas mayores reportan los niveles más altos cerca de 70 puntos, mientras que la Generación Z registra consistentemente los niveles más bajos alrededor de 59-61 puntos, sugiriendo confianza desigual en la continuidad de ingresos entre cohortes.
Los resultados de febrero de 2026 del PCEI refuerzan que las expectativas se traducen en poder de gasto solo cuando los hogares consideran que tienen margen para actuar. La brecha de casi 20 puntos entre consumidores financieramente estables (63.7 puntos) y aquellos con dificultades (43.8 puntos) sugiere que el promedio estadístico no describe adecuadamente la economía vivida por diferentes segmentos. Los próximos meses revelarán si estas disparidades se mantienen o si factores macroeconómicos logran cerrar la brecha en el sentimiento del consumidor entre grupos financieros.

