David Sacks ha concluido su mandato como zar de inteligencia artificial y criptomonedas de Donald Trump y ahora asumirá un nuevo rol como copresidente del Consejo Presidencial de Asesores en Ciencia y Tecnología (PCAST, por sus siglas en inglés). El empresario, inversor y podcaster confirmó durante una entrevista con Bloomberg el jueves que su período de 130 días como empleado gubernamental especial ha terminado, marcando un cambio significativo en su influencia dentro de la administración Trump.
Sacks compartirá la presidencia del PCAST con Michael Kratsios, asesor tecnológico senior de la Casa Blanca. El consejo reunirá a algunos de los nombres más prominentes de la industria tecnológica, según informó Bloomberg.
Transición de zar de IA a asesor del PCAST
Como zar de inteligencia artificial, Sacks tenía acceso directo al presidente Trump y participaba activamente en la formulación de políticas. Sin embargo, el PCAST opera como un organismo consultivo federal que estudia temas, produce informes y envía recomendaciones, pero no crea políticas directamente. Esta transición representa un alejamiento considerable del centro de poder en Washington para Sacks.
El empresario declaró a Bloomberg que en su nuevo rol podrá hacer recomendaciones sobre una gama más amplia de temas tecnológicos, no solo inteligencia artificial. El consejo abordará áreas como semiconductores avanzados, computación cuántica y energía nuclear, según indicó.
Un consejo con poder estelar sin precedentes
El PCAST actual incluye 15 miembros iniciales con un perfil empresarial destacado. Entre ellos figuran Jensen Huang de Nvidia, Mark Zuckerberg de Meta, Larry Ellison de Oracle, el cofundador de Google Sergey Brin, Marc Andreessen, Lisa Su de AMD y Michael Dell. Sacks señaló a Bloomberg que este grupo tiene “el mayor poder estelar” de cualquier consejo similar en la historia.
Este enfoque contrasta marcadamente con administraciones anteriores. Durante la presidencia de Obama, el PCAST produjo 36 informes en ocho años, dos de los cuales condujeron a cambios políticos concretos, incluida una norma de la FDA sobre audífonos de venta libre. En contraste, el primer consejo de Trump tardó casi tres años en nombrar miembros y no dejó una huella significativa.
Prioridades inmediatas del consejo
A corto plazo, el PCAST centrará su atención en impulsar el marco nacional de inteligencia artificial de Trump, publicado la semana pasada. Según explicó Sacks a Bloomberg, este marco busca reemplazar lo que describió como un mosaico confuso de regulaciones estatales. “Tienes 50 estados diferentes regulando esto de 50 maneras diferentes, y está creando un mosaico de regulación difícil de cumplir para nuestros innovadores”, declaró.
Controversia sobre política exterior y conflictos de interés
La salida de Sacks como zar de IA ocurre semanas después de que generara controversia con comentarios sobre la guerra respaldada por Estados Unidos con Irán. En el podcast “All In” que copresenta, Sacks instó públicamente a la administración a buscar una salida del conflicto, describiendo escenarios potencialmente catastróficos. Trump respondió diciendo que Sacks no había hablado con él sobre la guerra.
Cuando Bloomberg le preguntó sobre el tema, Sacks aclaró que sus comentarios representaban su opinión personal y que no forma parte del equipo de política exterior o seguridad nacional. No obstante, el empresario no abordó directamente si sus declaraciones influyeron en su transición a un rol menos influyente.
Adicionalmente, TechCrunch reportó el año pasado sobre las exenciones éticas que Sacks obtuvo para mantener participaciones financieras en empresas de criptomonedas mientras formulaba políticas federales en esas áreas, un arreglo que atrajo críticas de expertos en ética y legisladores.
Sacks ahora probablemente reanudará sus actividades como inversor y empresario. Una portavoz de Craft Ventures, la firma que cofundó y donde permanece como socio, aún no ha respondido a consultas relacionadas. El PCAST se reunirá periódicamente para asesorar sobre avances tecnológicos, aunque su influencia real dependerá de la receptividad de la administración Trump a sus recomendaciones en los próximos meses.

