Las pequeñas empresas en Estados Unidos tienen acceso a crédito, pero los productos financieros disponibles frecuentemente no reflejan cómo operan estos negocios en la práctica diaria. Según datos de PYMNTS Intelligence publicados en colaboración con Mastercard este mes, las tarjetas de crédito empresariales son evaluadas menos por su capacidad de endeudamiento y más por su alineación con los patrones reales de gasto cotidiano.

El problema central radica en que las recompensas, tarifas y estructuras de pago no satisfacen las necesidades de una gran proporción de las pequeñas empresas. Esta desconexión explica por qué más de la mitad de las micro y pequeñas empresas no poseen una tarjeta de crédito empresarial, y aquellas que sí cuentan con una continúan utilizando tarjetas personales para gastos rutinarios.

Desajuste entre Productos y Necesidades Reales

Los programas de recompensas tradicionales enfatizan categorías como viajes o software, mientras que las pequeñas empresas concentran su gasto en inventario, suministros y costos operativos recurrentes. Esta falta de correspondencia reduce el valor percibido de las tarjetas de crédito empresariales para este segmento.

Additionally, las tarifas anuales complican aún más la ecuación financiera. Solamente el 28% de las pequeñas empresas afirman estar dispuestas a pagar por una tarjeta empresarial vinculada a programas de recompensas, según los datos publicados. Muchas consideran que los retornos son limitados una vez calculadas las cuotas anuales y los intereses.

En contraste, casi la mitad de las pequeñas empresas expresan interés en pagar por flexibilidad en los plazos de pago que se ajusten a sus ingresos o flujo de efectivo. Esta preferencia refleja la presión diaria de gestionar liquidez en lugar de maximizar puntos de recompensa.

Amazon Lanza Nueva Tarjeta de Crédito Empresarial

En este contexto, Amazon anunció el martes 31 de marzo el traslado de su programa de tarjetas de crédito para pequeñas empresas a U.S. Bank y Mastercard, reemplazando su asociación existente con American Express. La nueva oferta incluye dos tarjetas: una versión Prime con 5% de reembolso en compras de Amazon y una versión sin Prime con 3% de devolución.

Ambas tarjetas no tienen cuota anual e incluyen términos de reembolso flexibles. La estructura coloca las recompensas donde el gasto ya ocurre naturalmente dentro de la plataforma del gigante del comercio electrónico. Las compras fuera de Amazon aún generan recompensas, aunque a una tasa menor.

El uso de Mastercard expande la aceptación del producto a través de comercios, mientras que U.S. Bank proporciona el marco de emisión. Este cambio representa un alejamiento del modelo de American Express, que ha enfatizado el posicionamiento premium y recompensas basadas en categorías específicas.

Integración con Amazon Business

La tarjeta se integra dentro de un ecosistema más amplio que Amazon ha estado construyendo. Amazon Business ofrece herramientas de compra que incluyen cuentas multiusuario, flujos de aprobación y compras con exención de impuestos en una amplia gama de categorías.

La adición de una tarjeta de crédito integra los pagos en ese mismo entorno, lo que concepcialmente fortalece la conexión entre abastecimiento y liquidación financiera. Esta estrategia busca concentrar el gasto dentro de una plataforma única mediante la vinculación de membresías y productos de pago.

Comportamiento de Suscripción y Gasto Concentrado

Los datos de PYMNTS Intelligence muestran que casi uno de cada cuatro consumidores ahora se suscribe tanto a Amazon Prime como a Walmart+, una proporción que aproximadamente se ha duplicado desde 2021. Estos usuarios tienden a gastar más por transacción que aquellos con una sola suscripción.

Para las pequeñas empresas, que frecuentemente siguen patrones de compra similares, los programas de membresía y productos de pago funcionan conjuntamente para concentrar el gasto dentro de una plataforma determinada. Las recompensas refuerzan este comportamiento cuando están vinculadas a compras rutinarias.

Los hallazgos de PYMNTS Intelligence señalan una brecha persistente entre el diseño de productos financieros y el comportamiento real de los clientes. Los emisores han respondido frecuentemente con ajustes incrementales o características que se asemejan a herramientas empresariales corporativas, pero la dependencia continua en tarjetas personales indica que muchos productos empresariales todavía no cumplen con expectativas básicas.

El desafío más amplio permanece sin resolver completamente. Las tarjetas que logren tracción con pequeñas empresas necesitarán ajustarse a flujos de trabajo existentes, apoyar la gestión del flujo de efectivo y entregar valor que permanezca fácilmente aparente. Se espera que otros emisores y plataformas evalúen estrategias similares de integración entre comercio y pagos en los próximos meses, aunque permanece incierto si adoptarán modelos basados en ecosistemas cerrados o soluciones más abiertas.

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Fernando Parra Editor Jefe en Social Underground. Periodista especializado en economía digital y tecnología financiera con base en Madrid. Su trabajo se centra en analizar el impacto de los neobancos, la regulación europea y el ecosistema cripto en España. Apasionado por traducir las finanzas complejas en noticias accesibles.

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