La industria de pagos digitales está experimentando una transformación acelerada impulsada por dos tecnologías que, aunque frecuentemente mencionadas juntas, cumplen funciones fundamentalmente distintas: la tokenización y las monedas digitales. Según Azimkhon Askarov, Co-CEO y socio de la empresa de pagos CONCRYT, comprender la diferencia entre estos conceptos es esencial para cualquiera que navegue el panorama financiero en evolución. La tokenización y las monedas digitales, particularmente las stablecoins y las monedas digitales de bancos centrales (CBDC), sirven propósitos diferentes pero complementarios en el ecosistema de pagos.

Askarov señala que mientras la tokenización actúa como una tecnología de seguridad detrás de escena, las monedas digitales proponen una redefinición completa del dinero mismo. Esta distinción resulta crucial a medida que reguladores, instituciones financieras y empresas fintech exploran el futuro de los sistemas de pago globales.

La tokenización como refuerzo de la infraestructura de pagos

La tokenización es una tecnología que reemplaza datos sensibles de pago, como números de tarjetas o detalles de cuentas bancarias, con tokens únicos que carecen de valor si son interceptados. Según la información proporcionada, aproximadamente la mitad de las transacciones de comercio electrónico globales de Visa están actualmente tokenizadas, lo que demuestra que esta solución se ha convertido en una capa fundamental de la infraestructura de pagos moderna.

Esta tecnología no modifica el dinero en sí, sino la forma en que los datos de pago son almacenados, transmitidos y protegidos. En esencia, la tokenización funciona como una herramienta de seguridad y cumplimiento que permite a las empresas cumplir con requisitos regulatorios, reducir el riesgo de filtraciones de datos y mejorar la experiencia del cliente a través de múltiples plataformas y dispositivos.

Stablecoins y CBDC: redefiniendo el concepto de dinero

En contraste con la tokenización, las stablecoins y las CBDC representan una transformación del propio concepto de dinero. Las stablecoins son activos digitales emitidos por entidades privadas y vinculados a monedas fiduciarias, mientras que las CBDC son versiones digitales de monedas nacionales respaldadas por gobiernos centrales.

Estas innovaciones buscan modernizar la base monetaria al permitir liquidaciones más rápidas, pagos programables y potencialmente mayor inclusión financiera. A diferencia de la tokenización, que opera discretamente en segundo plano, las monedas digitales son visibles y transformadoras, planteando cuestiones sobre política monetaria, interoperabilidad transfronteriza y el papel de los bancos centrales en un mundo financiero descentralizado.

Fuerzas complementarias en la innovación de pagos

Aunque frecuentemente agrupadas bajo el concepto de “innovación en pagos”, la tokenización y las monedas digitales resuelven problemas diferentes. La tokenización aborda la seguridad de datos, la prevención de fraudes y el cumplimiento regulatorio, mientras que las stablecoins y CBDC enfrentan desafíos de liquidez, velocidad de liquidación y soberanía monetaria.

Sin embargo, estas tecnologías no son mutuamente excluyentes. La tokenización puede asegurar billeteras digitales que contienen stablecoins o CBDC, proteger credenciales de usuarios y permitir integración fluida entre dispositivos. Mientras tanto, las monedas digitales pueden beneficiarse de la portabilidad y resistencia al fraude de la tokenización a medida que se escalan a través de fronteras y plataformas.

Perspectivas para el futuro de los sistemas de pago

Según una encuesta citada por Askarov, de 93 bancos centrales consultados, el 91 por ciento están explorando una CBDC minorista o mayorista. No obstante, el informe indica que este trabajo aún se encuentra en fases exploratorias o piloto, con decisiones de diseño pendientes de resolver.

La tokenización ya es una solución probada para asegurar transacciones y habilitar la portabilidad de datos. Las stablecoins y CBDC, por su parte, todavía enfrentan desafíos relacionados con gobernanza, confianza e interoperabilidad que deben resolverse antes de su implementación generalizada.

Las empresas que comprendan los roles distintos pero complementarios de estas tecnologías estarán mejor preparadas para la próxima ola del comercio digital. La tokenización funciona como un habilitador estratégico de seguridad, mientras que las monedas digitales actúan como catalizadores de cambio sistémico. El desarrollo futuro dependerá de cómo estas tecnologías trabajen conjuntamente para crear un ecosistema de pagos más seguro, inclusivo y dinámico, con reguladores e instituciones financieras continuando la evaluación de marcos apropiados para su implementación.

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Fernando Parra Editor Jefe en Social Underground. Periodista especializado en economía digital y tecnología financiera con base en Madrid. Su trabajo se centra en analizar el impacto de los neobancos, la regulación europea y el ecosistema cripto en España. Apasionado por traducir las finanzas complejas en noticias accesibles.

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