La fintech Mal, con sede en Abu Dabi y fundada por el empresario en serie Abdallah Abu-Sheikh, ha cerrado una ronda de financiación semilla récord de 230 millones de dólares, según anunció la compañía esta semana. La inversión fue liderada por la plataforma global BlueFive Capital, junto con inversores estratégicos y family offices, consolidándose como la mayor ronda semilla en la historia de la región de Medio Oriente y África.
Los fondos se destinarán a desarrollar lo que Mal describe como el “primer banco digital islámico nativo de inteligencia artificial del mundo”. La plataforma busca atender a la población musulmana global de aproximadamente 2 mil millones de personas, así como a otras comunidades con acceso limitado a servicios bancarios tradicionales.
Banco digital islámico busca cerrar brecha de 7 billones de dólares
Abu-Sheikh, quien anteriormente dirigió la popular plataforma de comunicación Botim, identificó un vacío significativo en el mercado actual de finanzas islámicas. Según declaraciones del fundador, las finanzas islámicas representan un espacio de 7 billones de dólares sin un líder bancario global único.
“Con Mal, nuestro objetivo es cerrar esa brecha y llevar soluciones fintech de vanguardia a todas las comunidades desatendidas a nivel mundial”, afirmó Abu-Sheikh. La ronda de financiación representa, según el ejecutivo, un voto de confianza en la misión de ofrecer una experiencia digital de próxima generación que prioriza la inteligencia, los valores y la accesibilidad.
Equipo directivo con experiencia en banca digital
Para alcanzar esta escala global ambiciosa, Mal ha reunido un equipo de liderazgo que incluye ex ejecutivos de Revolut y Nubank, dos de los bancos digitales más exitosos del mundo. Esta combinación de experiencia internacional busca replicar modelos probados de banca digital en mercados emergentes.
La plataforma está diseñada para ser móvil primero y “nativa de inteligencia artificial”, utilizando infraestructura inteligente para reducir costos y mejorar el acceso en mercados emergentes. Sin embargo, aunque las finanzas islámicas proporcionan la base ética, la compañía indicó que su ambición se extiende más allá de las demografías religiosas para servir a poblaciones históricamente excluidas de la banca tradicional.
Lanzamiento previsto para 2026 tras obtener licencias regulatorias
Actualmente en fase previa al lanzamiento, Mal planea su estreno oficial en 2026. La empresa tiene su sede en Abu Dabi y planea un despliegue por fases, comenzando en los Emiratos Árabes Unidos antes de expandirse a mercados de alto crecimiento en Medio Oriente y Asia.
Según el comunicado de prensa, aunque la compañía está buscando activamente las aprobaciones regulatorias relevantes en múltiples mercados, aún no posee una licencia bancaria o de servicios financieros. Este requisito representa uno de los principales obstáculos que la fintech deberá superar antes del lanzamiento comercial.
Additionally, el financiamiento sustancial acelerará el desarrollo del producto, los esfuerzos de licenciamiento y la estrategia de comercialización. El modelo de negocio combina principios financieros éticos con infraestructura avanzada de inteligencia artificial, buscando diferenciarse en un mercado tradicionalmente dominado por instituciones bancarias convencionales.
Implicaciones para el sector fintech regional
La magnitud de esta ronda de financiación señala un creciente interés de inversionistas globales en el sector fintech de Medio Oriente y África. El récord establecido por Mal supera considerablemente las rondas semilla típicas en la región, que generalmente oscilan entre 5 y 20 millones de dólares.
In contrast con los bancos islámicos tradicionales, que operan principalmente en mercados nacionales específicos, Mal se posiciona como una solución transfronteriza digital que podría transformar el acceso a servicios financieros éticos. La combinación de cumplimiento de la sharia con tecnología de inteligencia artificial representa un enfoque innovador en un sector históricamente conservador.
El éxito de esta ronda de financiación dependerá en gran medida de la capacidad de Mal para navegar los complejos requisitos regulatorios en múltiples jurisdicciones. La obtención de licencias bancarias en los mercados objetivo será fundamental para materializar el lanzamiento previsto en 2026, mientras que la respuesta de los consumidores musulmanes y de comunidades desatendidas determinará la viabilidad a largo plazo del modelo de banco digital islámico con inteligencia artificial.
