Zand, el banco digital de los Emiratos Árabes Unidos impulsado por inteligencia artificial y blockchain, ha anunciado una alianza estratégica con Ripple para impulsar soluciones de stablecoin y blockchain en la región. La colaboración entre ambas entidades se centrará en iniciativas innovadoras que utilizarán la stablecoin en dirhams de los EAU (AEDZ) de Zand y la stablecoin en dólares estadounidenses (RLUSD) de Ripple, según informaron las compañías.
El acuerdo forma parte de los esfuerzos por fortalecer la economía digital de los Emiratos Árabes Unidos y se enmarca en la Estrategia de Economía Digital del país, que busca duplicar la contribución del sector digital al PIB no petrolero para 2032. Ambas empresas señalaron que las futuras iniciativas derivadas de esta asociación estarán sujetas a las aprobaciones regulatorias correspondientes.
Integración de stablecoin y tecnología blockchain
Basándose en una colaboración previa en pagos, Zand y Ripple explorarán varias iniciativas clave en el ámbito de las criptomonedas y activos digitales. Entre ellas se incluye la habilitación de soporte para RLUSD dentro de los servicios regulados de custodia de activos digitales de Zand, así como la investigación de posibles soluciones de liquidez directa entre AEDZ y RLUSD.
Adicionalmente, la alianza contempla explorar la emisión de AEDZ en el XRP Ledger (XRPL), aprovechando los controles de cumplimiento y gestión de riesgos de esta blockchain pública. Michael Chan, director ejecutivo de Zand, destacó que aprovechar las stablecoin, la tecnología blockchain y la tokenización puede desbloquear nuevos casos de uso a medida que las finanzas tradicionales avanzan hacia el entorno on-chain.
Impacto en la economía digital regional
La asociación estratégica entre Zand y Ripple representa un paso significativo en el desarrollo del ecosistema de activos digitales en los Emiratos Árabes Unidos. Según Chan, esta colaboración tiene el potencial de revolucionar la forma en que gobiernos y empresas interactúan con soluciones blockchain confiables en el país.
Las tecnologías de stablecoin se consideran fundamentales para alcanzar los objetivos de la estrategia digital nacional. Las proyecciones del mercado sugieren que el mercado global de stablecoin podría alcanzar los 4 billones de dólares en los próximos años, según indicaron las compañías.
Regulación y servicios financieros
Zand opera con licencia del Banco Central de los Emiratos Árabes Unidos y se posiciona como un puente entre las finanzas tradicionales y las finanzas descentralizadas. El banco digital atiende a clientes corporativos, institucionales y de gestión patrimonial, ofreciendo servicios que combinan tecnologías emergentes con marcos regulatorios establecidos.
Reece Merrick, director general para Oriente Medio y África en Ripple, afirmó que la expansión de la colaboración con Zand subraya el compromiso de la empresa con la economía digital pionera de los Emiratos Árabes Unidos. Merrick expresó su expectativa de impulsar la adopción de stablecoin y activos tokenizados en la región, creando una base sólida para la próxima generación de servicios financieros.
Perspectivas para las stablecoin en la región
La integración de AEDZ y RLUSD representa un avance en la interoperabilidad de monedas digitales en blockchain. Las soluciones de liquidez entre estas stablecoin podrían facilitar transacciones transfronterizas más eficientes y reducir los costos asociados con las conversiones de divisas tradicionales.
Sin embargo, la implementación completa de estas iniciativas dependerá de la obtención de las autorizaciones regulatorias necesarias por parte de las autoridades competentes de los Emiratos Árabes Unidos. Los próximos meses serán cruciales para determinar el alcance y el cronograma de despliegue de estos servicios.
El desarrollo de esta asociación se produce en un momento en que varios países de la región del Golfo están acelerando sus esfuerzos por modernizar sus infraestructuras financieras mediante tecnologías blockchain. Se espera que Zand y Ripple proporcionen actualizaciones sobre el progreso de sus iniciativas conjuntas una vez que se alcancen hitos regulatorios y técnicos específicos, aunque no se han establecido plazos definidos públicamente.

