El open banking ha dejado de ser un simple experimento regulatorio para consolidarse como un pilar fundamental de la infraestructura financiera del Reino Unido. Un nuevo análisis económico independiente, encargado por Open Banking Limited (OBL) y realizado por EY, ha cuantificado por primera vez el impacto económico de este marco de intercambio de datos basado en el consentimiento del usuario en toda la economía británica.
Según el estudio, el open banking ha generado hasta la fecha beneficios económicos acumulados estimados en £8.3 mil millones. De cara al futuro, la oportunidad anual a largo plazo podría alcanzar hasta £43 mil millones por año una vez que el sistema alcance su madurez y adopción completas en todo el Reino Unido.
Impulso económico del open banking a mediano plazo
La trayectoria de crecimiento se presenta pronunciada incluso en el mediano plazo. El análisis proyecta que los beneficios económicos anuales podrían alcanzar £7.4 mil millones dentro de los próximos cinco años, a medida que la adopción continúe escalando de manera fluida en pagos, ahorros, préstamos y contabilidad en la nube.
Para las pequeñas y medianas empresas (PYMES), la reducción de costos administrativos y de transacción libera tiempo valioso para enfocarse en el crecimiento en lugar del papeleo. Este aumento en la automatización y eficiencia se espera que impulse el desarrollo de productos innovadores, generando un incremento estimado del PIB anual de £2.3 mil millones en los próximos cinco años, según indica el informe.
Beneficios para los consumidores y la salud financiera
Simultáneamente, las herramientas impulsadas por open banking están ayudando a los consumidores cotidianos a gestionar y ahorrar su dinero de manera más efectiva, mientras acceden activamente a opciones de financiamiento más justas. Al permitir que las personas ahorren más y reduzcan costos de vida innecesarios, esta mejora en la gestión financiera del consumidor se estima que ofrecerá un impulso adicional al PIB del Reino Unido de £2.5 mil millones anuales durante el mismo período de cinco años.
Additionally, estas herramientas financieras digitales facilitan la comparación de productos bancarios y el acceso a servicios personalizados que anteriormente estaban fuera del alcance de muchos ciudadanos británicos, democratizando así el acceso a servicios financieros de calidad.
Un ecosistema financiero en plena maduración
El ecosistema de open banking del Reino Unido ha alcanzado un punto crítico de madurez, con más de 17.51 millones de conexiones de usuarios activas en todo el país. La infraestructura está respaldada por una red creciente de 145 proveedores terceros autorizados que operan bajo estrictos estándares regulatorios.
Meanwhile, el uso por parte de los consumidores se está acelerando. En enero de 2026 solamente, los pagos mediante open banking aumentaron un 4.3 por ciento intermensual, totalizando 36.04 millones de transacciones, según los datos proporcionados por OBL.
Visión de la industria y perspectivas futuras
Henk Van Hulle, director ejecutivo de Open Banking Limited, enfatizó el papel vital que la tecnología ya desempeña en la sociedad moderna. Según Van Hulle, al ayudar a los consumidores a gestionar mejor su dinero y permitir que las empresas operen de manera más eficiente, el open banking está contribuyendo significativamente al crecimiento económico, un componente clave de la misión de crecimiento más amplia del gobierno británico.
Thomas Bull, jefe de crecimiento de fintech en EY, destacó que el open banking está cambiando fundamentalmente cómo las personas y empresas gestionan la actividad financiera rutinaria en tiempo real. Bull señaló que, mirando hacia adelante, la colaboración continua entre la industria, los reguladores y el gobierno será crítica para construir sobre este impulso.
El próximo paso crucial será escalar el ecosistema existente para respaldar la transición hacia un marco más amplio de open finance. Esta evolución permitirá un acceso más justo a los servicios financieros en todo el Reino Unido, aunque su implementación completa dependerá de la coordinación regulatoria y la adopción continua por parte de consumidores y empresas en los próximos años.

