Las empresas de tecnología financiera y criptomonedas están solicitando licencias bancarias nacionales en Estados Unidos con una frecuencia sin precedentes, según declaraciones recientes de Rodney E. Hood, ex contralor en funciones de la moneda. Este fenómeno marca un cambio fundamental en la forma en que la innovación financiera se entrelaza con la regulación bancaria tradicional, mientras firmas nativas digitales buscan incorporarse al sistema supervisado federalmente en lugar de operar en zonas grises regulatorias.

Hood indicó a Competition Policy International que estas compañías “reconocen la fortaleza y vitalidad que proviene de una licencia bancaria nacional”. El interés de estas empresas refleja confianza en el sistema bancario estadounidense, no una debilidad del mismo, según el exfuncionario.

El proceso de obtención de licencias bancarias para empresas FinTech

Durante su mandato en la Oficina del Contralor de la Moneda, Hood afirmó que recibió con agrado las solicitudes tradicionales y novedosas como señal de que el sistema bancario estadounidense permanecía “saludable, seguro y continuaba cumpliendo su misión”. Según su perspectiva, integrar empresas innovadoras dentro del perímetro de supervisión federal resulta preferible a permitirles crecer sin regulación clara.

Sin embargo, Hood enfatizó que una licencia bancaria nacional “no es un trofeo, y ciertamente no es una etiqueta de producto, sino un fideicomiso público”. Advirtió que nunca debe interpretarse como una forma de eludir la supervisión ni como un camino para escalar sin responsabilidad.

Requisitos regulatorios para innovadores financieros

La filosofía regulatoria de Hood sostiene que aunque la tecnología puede cambiar rápidamente, los principios que rigen la banca segura no lo hacen. Los pilares fundamentales incluyen seguridad y solidez, gobernanza robusta, resiliencia operativa e inclusión financiera.

“La innovación no elimina en absoluto el riesgo; lo reempaqueta”, declaró Hood. La pregunta crucial para los reguladores no es si una actividad es nueva, sino si es “comprensible, gobernable y resoluble bajo estrés”, agregó.

Fragmentación regulatoria y licencias bancarias estatales

A medida que la actividad en tecnología financiera y criptomonedas se acelera, la fragmentación regulatoria se ha convertido en una preocupación central. Iniciativas a nivel estatal, particularmente la licencia de instituciones depositarias de propósito especial de Wyoming, han creado rutas alternativas para empresas de activos digitales.

Hood calificó estos experimentos como valiosos pero potencialmente desestabilizadores si no se coordinan adecuadamente. “Necesitamos federalismo cooperativo, no federalismo competitivo”, señaló el excontralor.

Cuando las actividades bancarias se vuelven nacionales o sistémicamente significativas, “la respuesta no puede ser 50 libros de reglas diferentes y una carrera hacia el fondo”, advirtió. Una licencia debe otorgarse solo cuando un solicitante pueda “operar como un banco, no solo crecer como una plataforma tecnológica”.

Armonización de estándares regulatorios

Hood destacó la importancia de taxonomías comunes para stablecoins y custodia, así como estándares armonizados para capital, liquidez, ciberseguridad y cumplimiento de normas contra el lavado de dinero. Sin estos mecanismos de protección, las empresas podrían verse tentadas a buscar el regulador más permisivo, una dinámica que socava la confianza en el sistema en su conjunto.

“Los mecanismos de protección tradicionales cubren gran parte del riesgo cibernético o el riesgo cripto”, indicó Hood. Aunque existen brechas, la solución es la recalibración, no la reinvención completa del sistema.

Coordinación federal en regulación de activos digitales

Múltiples agencias, incluidas la Oficina del Contralor de la Moneda, la Corporación Federal de Seguro de Depósitos, la Reserva Federal, la Comisión de Bolsa y Valores y la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos, están alineándose en torno a actividades permisibles y expectativas de supervisión. La orientación del Departamento del Tesoro y el Consejo Económico Nacional señala además un esfuerzo federal coordinado.

“El sistema que tenemos hasta la fecha es realmente duradero”, afirmó Hood, subrayando su creencia de que la supervisión bancaria en Estados Unidos ha demostrado ser resiliente precisamente porque evoluciona de manera incremental.

La ventaja de Estados Unidos radica en su sólida tradición prudencial, según el exfuncionario. El desafío no es la velocidad sino la integración, asegurando que la innovación se absorba en el sistema sin erosionar la confianza pública.

El futuro inmediato dependerá de cómo las agencias federales implementen estándares comunes para empresas que buscan licencias bancarias nacionales. La coordinación entre reguladores será fundamental para evitar arbitraje regulatorio y mantener la estabilidad del sistema financiero mientras se incorporan modelos de negocio digitales. Los observadores del sector esperan mayor claridad sobre requisitos específicos de capital y supervisión para empresas de activos digitales en los próximos meses.

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Fernando Parra Editor Jefe en Social Underground. Periodista especializado en economía digital y tecnología financiera con base en Madrid. Su trabajo se centra en analizar el impacto de los neobancos, la regulación europea y el ecosistema cripto en España. Apasionado por traducir las finanzas complejas en noticias accesibles.

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