Los aranceles comerciales han dejado de ser un tema abstracto de política económica para convertirse en una realidad palpable en los hogares estadounidenses. Según un nuevo informe de PYMNTS Intelligence, casi la mitad de los consumidores en Estados Unidos han experimentado escasez de productos debido a interrupciones en la cadena de suministro relacionadas con aranceles, mientras que uno de cada tres ha sido informado directamente por comerciantes que los aranceles han elevado los precios. El impacto de los aranceles afecta especialmente a productos de uso diario como alimentos, artículos para el hogar y ropa.
El estudio “Stock Out. The Impact of Tariffs on Consumer Product Prices and Availability” encuestó a 2,262 consumidores estadounidenses entre el 21 de mayo y el 6 de junio de 2025. Los datos revelan que más del 68% de los consumidores viven de cheque en cheque, y entre aquellos con dificultades para pagar sus facturas mensuales, el 31% ha intentado comprar alimentos sin éxito debido a la falta de disponibilidad.
Escasez de productos vinculada a aranceles golpea a consumidores vulnerables
Las disrupciones comerciales están generando vacíos en los estantes de tiendas físicas y digitales. El informe indica que el 22% de los consumidores en general ha intentado comprar productos alimenticios sin éxito, pero esta cifra aumenta al 31% entre aquellos que viven con dificultades económicas. Además, solo el 42% de los consumidores financieramente vulnerables reportó no haber experimentado problemas al comprar productos, comparado con el 53% del total de consumidores.
Estados Unidos, el mayor importador de bienes del mundo, trae varios billones de dólares en productos anualmente, principalmente de la Unión Europea, China, México y Canadá. Según el informe, cuando se trata de ropa y prendas de vestir, el 39% de los consumidores reportó que los vendedores atribuyeron la falta de disponibilidad a los aranceles, mientras que el 33% mencionó “problemas en la cadena de suministro” sin especificar más detalles.
Uno de cada tres consumidores enfrenta aumentos de precios relacionados con aranceles
Los estadounidenses están recibiendo mensajes claros sobre el origen de los aumentos de precios. Según la investigación, uno de cada tres consumidores ha sido informado explícitamente por las empresas donde compran que los aranceles han elevado los costos. Casi uno de cada cuatro ha visto a comerciantes referirse a “costos incrementados” sin culpar específicamente a los aranceles.
Los millennials, consumidores de la Generación Z y aquellos que viven de cheque en cheque son más propensos a escuchar que los aranceles están elevando los precios. Esta tendencia se debe probablemente a que tienden a comprar artículos de menor precio, que generalmente son importados. El informe señala que cuatro de cada diez consumidores cuyos ingresos se agotan el mismo mes que los reciben tienen puntajes de crédito “super-prime” de 720 o más.
Sin embargo, las expectativas son pesimistas. Casi la mitad de los compradores estadounidenses espera que los aranceles eleven los precios al doble de la tasa de inflación actual. Los consumidores con dificultades financieras reportan escuchar explicaciones relacionadas con aranceles sobre aumentos en precios de alimentos un 60% más frecuentemente que aquellos que no viven de cheque en cheque.
Dependencia de productos importados intensifica el impacto en hogares de bajos ingresos
Los consumidores financieramente vulnerables tienden a comprar más bienes importados de bajo costo, lo que los hace particularmente susceptibles al impacto de los aranceles. Entre los consumidores que viven de cheque en cheque con dificultad para pagar sus facturas mensuales, el 22% prefiere comprar principalmente alimentos importados, en comparación con solo el 12% de aquellos que no viven de cheque en cheque.
Para artículos del hogar, estas cifras ascienden al 23% y 17%, respectivamente, mientras que para ropa son del 28% y 22%. Esta preferencia por productos importados refleja una mayor sensibilidad al precio entre los consumidores con recursos limitados. Adicionalmente, los millennials y la Generación Z muestran mayor sensibilidad a los precios de productos fabricados en Estados Unidos, optando por artículos importados cuando los productos domésticos son más costosos.
La investigación revela que estos consumidores más jóvenes son más propensos que compradores de mayor edad a renunciar a productos fabricados domésticamente debido a preocupaciones por el precio. A medida que los aranceles hacen que las importaciones sean menos disponibles y más costosas, estas generaciones enfrentan un impacto desproporcionado de la guerra comercial global.
Los datos sugieren que la política comercial continuará afectando directamente el poder adquisitivo de los hogares estadounidenses en los próximos meses. Con las cadenas de suministro aún ajustándose a las medidas arancelarias y los consumidores financieramente vulnerables enfrentando mayores presiones, la estabilidad económica de millones de familias podría verse comprometida. El seguimiento de los índices de inflación y la disponibilidad de productos básicos será crucial para entender la evolución de este fenómeno.

