Las conferencias telefónicas de resultados trimestrales se han convertido en uno de los rituales corporativos más importantes del capitalismo moderno. Estas llamadas, conocidas en inglés como earnings calls, representan el momento en que las empresas públicas presentan sus números financieros y responden preguntas de analistas e inversionistas. Aunque no son obligatorias por ley, se han transformado en una expectativa casi universal del mercado, funcionando como el principal canal de comunicación entre las compañías y Wall Street.

Según datos de análisis del mercado, aproximadamente el 97% de las empresas del S&P 500 realizaban conferencias de resultados trimestrales en 2016, comparado con solo el 80% en 1996. Este crecimiento refleja cómo estos eventos se consolidaron como herramienta fundamental de transparencia corporativa y relaciones con inversionistas.

El origen de las conferencias de resultados trimestrales

Las earnings calls comenzaron a aparecer como práctica regular durante la década de 1980, según reportes de medios especializados. Sin embargo, en sus primeros años estas llamadas tenían un carácter semi-privado, dirigidas principalmente a instituciones de Wall Street con acceso privilegiado a la información.

El verdadero punto de inflexión llegó en octubre de 2000 con la implementación de la Regulación de Divulgación Justa (Regulation Fair Disclosure o Reg FD) por parte de la Comisión de Valores y Bolsa de Estados Unidos (SEC). Esta normativa tenía como objetivo reducir la divulgación selectiva de información material, prohibiendo que las compañías compartieran datos relevantes exclusivamente con analistas favorecidos o gestores de fondos selectos.

La SEC estableció lineamientos específicos que alentaban el uso de conferencias telefónicas como mecanismo de divulgación pública, enfatizando la necesidad de notificación anticipada con fecha, hora e información de acceso. Adicionalmente, la regulación promovía la disponibilidad de transcripciones o grabaciones para garantizar acceso amplio a la información.

Cómo las earnings calls transformaron la comunicación corporativa

Con la expansión de Internet, las conferencias de resultados trimestrales se democratizaron completamente. Los sitios web corporativos se convirtieron en plataformas de difusión abiertas, haciendo que las earnings calls fueran más accesibles, estandarizadas y similares a una ceremonia cívica trimestral para accionistas.

El formato también se consolidó en una coreografía reconocible: declaraciones de puerto seguro, comentarios preparados y la sección de preguntas y respuestas donde, según observadores del mercado, reside la verdadera tensión. Es en este segmento donde los analistas pueden probar sus hipótesis en tiempo real y donde ocasionalmente surgen momentos reveladores.

Por qué importan las conferencias de resultados

Las earnings calls ocupan un espacio único entre lo que las empresas deben divulgar formalmente mediante documentos regulatorios y lo que los inversionistas realmente desean saber: qué está ocurriendo internamente, qué cree genuinamente la dirección y si existe alguna señal de preocupación en el equipo ejecutivo.

Debido a que estas llamadas son ampliamente escuchadas y transcritas, una sola frase puede mover mercados o generar miles de reacciones en redes sociales. La regulación y la costumbre las han convertido en una actuación semi-estructurada recurrente con consecuencias reales para la valoración, credibilidad y acceso al capital de las compañías.

Momentos memorables que definieron las conferencias de resultados

A lo largo de los años, varios incidentes han demostrado cómo las earnings calls pueden desviarse del guion. En abril de 2001, el CEO de Enron, Jeff Skilling, perdió la paciencia e insultó a un analista durante una llamada, momento que posteriormente fue interpretado como señal cultural antes del colapso de la empresa.

Más recientemente, en mayo de 2018, Elon Musk de Tesla desestimó preguntas de analistas calificándolas como “aburridas y tontas”, rechazando abordar temas sobre necesidades de capital. En octubre de 2018, el CEO de Cleveland-Cliffs, Lourenco Goncalves, protagonizó una diatriba agresiva contra analistas, ejemplo extremo de cómo estas conferencias pueden derivar en teatro de agravios.

Los errores técnicos también han generado momentos reveladores. Durante una conferencia de Snap en agosto de 2017, un micrófono abierto permitió escuchar a un analista reírse y exclamar que no entendió la respuesta del ejecutivo. En noviembre de 2024, el CEO de Disney, Bob Iger, compartió números inusualmente específicos sobre Disney+ en un momento de micrófono accidentalmente abierto, cuestionando después si debió divulgar esa información.

La creciente volatilidad de las conferencias corporativas

Aunque las earnings calls fueron diseñadas para reducir la asimetría informativa, también se han convertido en una prueba trimestral de personalidad para los equipos directivos. Los números pueden aparecer en el comunicado de prensa, pero la narrativa sobre confianza, coherencia y credibilidad se construye durante la sesión de preguntas y respuestas.

En la economía digital actual, donde todo es contenido y cualquier declaración puede convertirse en clip viral, las conferencias de resultados trimestrales representan quizás el género más puro de comunicación corporativa: un evento en vivo donde las reacciones del mercado están incorporadas en el precio de las acciones a la mañana siguiente.

A medida que más empresas adoptan estas prácticas y la tecnología facilita el acceso global instantáneo, se espera que las conferencias de resultados continúen evolucionando. La presión por transparencia y la vigilancia constante de inversionistas y medios sugieren que estos eventos seguirán siendo momentos cruciales de rendición de cuentas corporativa, donde la preparación técnica debe equilibrarse con la autenticidad humana bajo escrutinio intenso.

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Fernando Parra Editor Jefe en Social Underground. Periodista especializado en economía digital y tecnología financiera con base en Madrid. Su trabajo se centra en analizar el impacto de los neobancos, la regulación europea y el ecosistema cripto en España. Apasionado por traducir las finanzas complejas en noticias accesibles.

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