BYD firmó el 3 de junio un acuerdo de cooperación industrial y de capital con Sinopec, el mayor productor y refinador de petróleo de China, para instalar la carga flash de BYD en las gasolineras de la empresa estatal. El convenio, suscrito en Pekín y publicado por CnEVPost, cubre la construcción conjunta de la red de carga ultrarrápida, la integración de ecosistemas y la sinergia en la cadena de suministro.
Para BYD, el socio es estratégico: Sinopec opera miles de estaciones de servicio distribuidas por todo el territorio chino, una infraestructura física que la empresa de vehículos eléctricos no tendría que construir desde cero. La apuesta es convertir locaciones ya frecuentadas por conductores en nodos de recarga de alta velocidad, reduciendo la fricción que todavía frena la adopción masiva del automóvil eléctrico.
Una red construida a toda velocidad
El acuerdo con Sinopec se enmarca en la ofensiva que BYD denominó “Flash-charging China,” presentada por el presidente y director ejecutivo Wang Chuanfu en marzo: llegar a 20.000 estaciones de carga ultrarrápida en todo el país antes de que cierre 2026. En ese momento, BYD había completado ya 4.239 estaciones y tenía previsto agregar otras 15.761 en los meses restantes del año, según CnEVPost. El 31 de marzo alcanzó la estación número 5.000.
El hardware que sustenta esa expansión es la segunda generación del cargador propio de BYD, con una potencia máxima de 1.500 kW por pistola, un 50% más que la primera generación lanzada en marzo de 2025. Según CnEVPost, es el supercargador de producción masiva más potente del mundo hasta la fecha.
La tecnología de batería que lo acompaña es igual de agresiva. La segunda generación de la batería Blade puede cargar del 10% al 97% en apenas nueve minutos, o del 10% al 70% en cinco minutos, de acuerdo con Inside China Auto. BYD denomina esa capacidad “flash charging,” y es el concepto central de toda su estrategia de infraestructura.
La carga flash de BYD llega a nuevos socios y formatos
Sinopec no es el primer aliado que BYD ha incorporado a esta red. El 13 de marzo, la compañía firmó un acuerdo con JD.com, el gigante del comercio electrónico chino, para desarrollar estaciones que combinen carga eléctrica con servicios de comercio y atención al cliente. En abril, sumó a KFC, operado en China por Yum China Holdings y descrito como la cadena de comida rápida más grande del país con casi 13.000 locales, para instalar puntos de carga de nueve minutos en formato drive-thru, según CNBC.
La lógica es consistente en los tres acuerdos: apoyarse en redes físicas ya consolidadas, sean surtidores de gasolina, centros de distribución o restaurantes, para acelerar el despliegue sin la carga de capital que implicaría levantar infraestructura propia en esas ubicaciones.
Para Tesla, que mantiene una red de Supercargadores propia en China, el movimiento eleva la presión competitiva. La ventaja en infraestructura de carga ha sido uno de los argumentos de venta más sólidos de la marca estadounidense frente a competidores locales. Con acuerdos que potencialmente colocan la carga flash de BYD en gasolineras, restaurantes y centros de distribución en paralelo, ese argumento se adelgaza.
Expansión internacional en el horizonte
La ambición no se detiene en China. BYD prevé llevar la carga flash de BYD a mercados internacionales antes del cierre de 2026, en el marco de lo que denomina su visión “Flash-charging Planet.”
La batería Blade de segunda generación debutará en diez modelos, entre ellos el Yangwang U7, que incorporará un paquete de 150 kWh y una autonomía eléctrica pura de 1.006 kilómetros, de acuerdo con Inside China Auto. Antes del feriado del Primero de Mayo, BYD apuntaba a completar el primer lote de 1.000 estaciones en autopistas.
El siguiente marcador concreto es el cierre de diciembre: si BYD llega a las 20.000 estaciones como prometió Wang Chuanfu, la red habrá cuadruplicado su tamaño en menos de un año y la base instalada de Sinopec habrá sido parte decisiva de ese recuento.

