Los pagos empresariales en Estados Unidos están en proceso de transformación digital, según revela un nuevo estudio que analiza las preferencias de pequeñas y medianas empresas. Casi la mitad de las pymes estadounidenses muestran un alto interés en reducir su dependencia del efectivo y los cheques, aunque estos métodos tradicionales continúan dominando las operaciones diarias. El informe de PYMNTS Intelligence con Mastercard encuestó a 412 propietarios y ejecutivos de pymes entre el 2 y el 20 de diciembre de 2025.
Los hallazgos revelan una tensión entre las aspiraciones de modernización y las realidades operativas que mantienen arraigados los métodos de pago tradicionales en los flujos de trabajo empresariales. La investigación documenta patrones de uso diferenciados según el tamaño de la empresa, la antigüedad del negocio y la demografía de sus propietarios.
El efectivo y los cheques mantienen su dominio en operaciones cotidianas
El efectivo conserva un papel prominente en la actividad diaria, particularmente entre operadores más jóvenes y empresas de menor tamaño. Entre los negocios propiedad de la Generación Z, poco más de la mitad de los pagos se realizan en efectivo, según el reporte. Esta dependencia refleja la inmediatez que requieren las transacciones presenciales, la rápida rotación y la gestión ajustada de liquidez en sectores como restaurantes y servicios personales.
Los cheques persisten por razones diferentes. Permanecen integrados en procesos empresariales estructurados, especialmente en empresas que han operado durante décadas y mantienen relaciones establecidas con proveedores. Entre negocios con al menos 20 años de operación, el 54% de los pagos se realizan mediante cheques, de acuerdo con los datos del estudio.
Patrones de uso según segmentos empresariales
Los patrones de uso varían significativamente entre diferentes segmentos. Los propietarios más jóvenes dependen fuertemente del efectivo, mientras que los baby boomers y las pymes de mayor tamaño muestran mayor dependencia de los cheques. Las empresas rurales, micronegocios y firmas orientadas al consumidor también presentan una mayor dependencia del efectivo, frecuentemente debido al acceso limitado a productos de crédito y las preferencias de pago de sus clientes.
Estos métodos perduran no porque las empresas rechacen alternativas digitales, sino porque se alinean con realidades operativas específicas. Los costos y comisiones asociados con tarjetas, las preferencias de proveedores por efectivo o cheques, y la complejidad de reconciliar pagos digitales con sistemas contables existentes refuerzan el status quo. Más de una cuarta parte de las pymes cita el costo como barrera para reducir el uso de efectivo, según el informe.
Las tarjetas virtuales ganan terreno en casos de uso específicos
El movimiento hacia pagos digitales es más visible donde las tarjetas de crédito empresariales y las tarjetas virtuales resuelven problemas específicos relacionados con control y riesgo. El caso de uso principal es la resolución de disputas, citado por el 63% de las pymes, seguido por la capacidad de realizar pagos sin tener efectivo disponible, mencionado por el 59%.
Estas capacidades destacan la ventaja de las herramientas digitales en la gestión de incertidumbre y preservación de liquidez. Adicionalmente, poco más de la mitad de las pymes señala la posibilidad de pagar a proveedores más rápidamente, mientras que aproximadamente el 42% apunta a una mejor visibilidad sobre los fondos disponibles.
Sin embargo, la adopción permanece desigual. Las pymes más grandes, empresas minoristas y negocios en mercados urbanos tienen mayor probabilidad de tratar las tarjetas como herramienta operativa central. Las empresas más pequeñas y rurales continúan requiriendo mayor soporte y enfrentan mayor fricción al adoptar flujos de trabajo digitales.
Control y seguridad impulsan la transición digital
Las tarjetas virtuales extienden estos beneficios al agregar control sobre el gasto, mejorar la seguridad y permitir un seguimiento más preciso de las transacciones. Estos no son mejoras incrementales, sino que abordan presiones operativas fundamentales que enfrentan las pequeñas y medianas empresas en su gestión financiera diaria.
Reemplazar los cheques requiere más que digitalización. Según indica el análisis, necesita igualar el control, previsibilidad y familiaridad que los cheques y el efectivo continúan proporcionando, mientras ofrece ganancias medibles en eficiencia y gestión de riesgos.
La transición hacia métodos de pago digitales en el sector de pequeñas y medianas empresas dependerá de cómo los proveedores de soluciones financieras aborden las barreras de costo y complejidad que mantienen vigentes los métodos tradicionales. Las empresas más grandes y urbanas continuarán liderando la adopción, mientras que los segmentos rurales y de menor tamaño requerirán estrategias específicas para superar las fricciones existentes en sus procesos operativos.

