La evolución del fraude en pagos digitales ha alcanzado un nuevo nivel de sofisticación con la adopción de inteligencia artificial, transformándose en una economía estructurada que desafía a las instituciones financieras globalmente. James Mirfin, vicepresidente senior y director de soluciones de riesgo e inteligencia de seguridad en Visa, explicó recientemente cómo el fraude en pagos digitales ha dejado de ser una actividad improvisada para convertirse en operaciones coordinadas y profesionalizadas que aprovechan las mismas tecnologías que impulsan el comercio digital moderno.

Según declaraciones de Mirfin a PYMNTS, la tecnología avanzada no solo ha empoderado a los defensores de la seguridad financiera, sino que también ha proporcionado a los delincuentes nuevas herramientas para ejecutar ataques a gran escala. Los agentes automatizados, deepfakes y clonación de voz permiten que las estafas se ejecuten de manera continua y con un volumen masivo, eliminando la necesidad de intervención humana constante.

La paciencia como nueva estrategia del fraude en pagos digitales

Una característica preocupante de las operaciones fraudulentas modernas es su paciencia estratégica. Los delincuentes prueban credenciales robadas, las almacenan y las venden meses después, cuando los consumidores ya consideran que el riesgo ha pasado. Esta aproximación convierte al fraude en pagos digitales en un modelo de explotación sostenida en lugar de ganancias rápidas.

Mirfin enfatizó que los criminales pueden moverse rápidamente porque no enfrentan las mismas restricciones que las instituciones financieras. Mientras los bancos deben navegar sistemas heredados, obligaciones regulatorias y complejidad operacional, los estafadores pueden experimentar, fallar y adaptarse con pocas consecuencias.

Asimetría estructural en la lucha bancaria

La batalla contra el fraude enfrenta una asimetría estructural fundamental, según el ejecutivo de Visa. Los bancos tradicionalmente no son conocidos por su rapidez de adaptación, limitando su capacidad para responder a tipologías de fraude que evolucionan diariamente. Esta brecha se amplía conforme la fragmentación de métodos de pago aumenta.

Los consumidores ahora transitan fluidamente entre tarjetas, pagos instantáneos y otros sistemas, asumiendo frecuentemente que las mismas protecciones aplican universalmente. Esta diversificación de canales complica la determinación de intenciones legítimas y aumenta el riesgo de clasificar erróneamente comportamientos auténticos como fraudulentos.

Falsos positivos y declinaciones erróneas

El resultado de esta complejidad es una avalancha de falsos positivos y declinaciones erróneas que frustran a consumidores, cuestan ventas a comerciantes y erosionan la confianza en sistemas de pago electrónico. Mirfin señaló que resolver este problema requiere conectar señales a través del ciclo de vida completo de transacciones, en lugar de tratar autenticación, autorización y aprovisionamiento como eventos aislados.

La estrategia debe abordar el fraude como un sistema económico, no simplemente como una falla técnica. El objetivo estratégico consiste en invertir la ecuación económica del delito, haciendo que el costo de intentar fraude supere los beneficios potenciales.

Inteligencia integrada en la red de pagos digitales

Visa opera inteligencia a nivel de red, analizando actividad a través de transacciones globalmente para detectar patrones emergentes de fraude tempranamente. Esta capacidad permite a la compañía impulsar conocimientos hacia emisores que de otro modo verían solo una porción limitada de actividad sospechosa, según Mirfin.

El enfoque incluye integrar inteligencia artificial a lo largo del flujo de pagos, utilizando puntuaciones de aprovisionamiento para evaluar riesgos cuando las credenciales se agregan a billeteras digitales o dispositivos. La tokenización y protocolos seguros reducen la exposición antes de que ocurra una transacción.

Durante las transacciones, Visa ejecuta modelos de inteligencia artificial a nivel de red a través de autenticación y autorización, permitiendo que señales de una etapa informen decisiones en otra. Herramientas como Visa Risk Manager permiten a los bancos operacionalizar esta inteligencia rápidamente, ajustando reglas sin reingeniería extensiva.

El papel del consumidor en la prevención

Mirfin también destacó la responsabilidad del consumidor en la defensa contra fraude. No todos los pagos digitales ofrecen las mismas protecciones, particularmente fuera de las redes de tarjetas, y la conciencia es crucial conforme las estafas se vuelven más convincentes mediante suplantación impulsada por inteligencia artificial.

Cuando se le preguntó qué deberían temer más los estafadores, Mirfin señaló la escala y colaboración de Visa. La compañía busca posicionarse como la mayor amenaza para el negocio del fraude, no actuando sola, sino operando un efecto de red que coordina emisores, comerciantes, adquirentes y socios para hacer que el fraude sea cada vez más costoso, complejo y poco atractivo. Las instituciones financieras continuarán adaptando sus sistemas de detección mientras los patrones de fraude evolucionan, manteniendo la carrera tecnológica entre defensores y atacantes en curso.

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Fernando Parra Editor Jefe en Social Underground. Periodista especializado en economía digital y tecnología financiera con base en Madrid. Su trabajo se centra en analizar el impacto de los neobancos, la regulación europea y el ecosistema cripto en España. Apasionado por traducir las finanzas complejas en noticias accesibles.

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