Las pequeñas y medianas empresas (pymes) se preparan para enfrentar otro año marcado por la presión económica, la demanda irregular de los consumidores y márgenes más ajustados, lo que las obliga a adoptar un enfoque más disciplinado en su operación y crecimiento. Según Jonathan Aguilar, vicepresidente asociado de Experiencia del Socio en Maverick Payments, estos desafíos han empujado a las pymes a reevaluar sus prioridades en lugar de buscar una expansión agresiva.
Las presiones macroeconómicas están obligando a las pymes a centrarse en el control de costos y la gestión del flujo de efectivo como métricas principales para la supervivencia empresarial. Además, la velocidad de acceso a los fondos y la capacidad de aceptar múltiples métodos de pago se han convertido en factores críticos para mantener la competitividad en 2025.
Presiones económicas continúan en el centro de atención
Para las pymes, las fuerzas macroeconómicas no son conceptos abstractos. Aguilar señaló en una entrevista con PYMNTS que los aranceles son un tema candente, agregando que la inflación y las tendencias de gasto del consumidor siguen siendo las señales más críticas para las pymes que planifican el futuro.
A diferencia de las grandes empresas, las pymes a menudo carecen del colchón financiero para absorber choques de costos. Como resultado, están monitoreando de cerca los patrones de demanda mientras intentan equilibrar las operaciones físicas con los canales de ventas digitales y en línea.
El flujo de efectivo se convierte en la métrica principal para las pymes
En ese contexto, Aguilar indicó que las pymes deben priorizar el control de costos y el flujo de efectivo. Este cambio está influyendo en las decisiones relacionadas con pagos, fijación de precios y adopción de tecnología.
Las empresas buscan formas de reducir la fricción, gestionar gastos y asegurar que los ingresos se transfieran rápidamente desde el punto de venta a la cuenta bancaria. Esta disciplina financiera se ha vuelto esencial para la sostenibilidad operativa en un entorno económico incierto.
Por qué la velocidad de acceso a fondos importa más que nunca
Uno de los cambios más claros que Aguilar observa es la creciente importancia de los pagos más rápidos. Las pymes están cada vez más enfocadas en la rapidez con la que pueden acceder a su dinero.
Según el ejecutivo, recibir el pago el mismo día o al día siguiente es muy importante, en contraste con los plazos de liquidación tradicionales de varios días. El acceso más rápido al dinero puede respaldar la nómina, las compras de inventario y la planificación a corto plazo, convirtiendo los pagos en una palanca de capital de trabajo en lugar de una función administrativa.
Transparencia y análisis crean una ventaja competitiva
Más allá de la velocidad, la visibilidad se está convirtiendo en un diferenciador. Aguilar espera que las pymes dependan más de herramientas que proporcionen información sobre las transacciones y el comportamiento del cliente.
En 2025, las soluciones de pago más inteligentes ayudarán a las empresas a comprender y anticipar el comportamiento del consumidor, según indicó. Esta información puede orientar desde las decisiones de personal hasta el gasto en marketing, dando a las pymes una imagen más clara de dónde se está formando la demanda y cómo responder.
Los clientes esperan que los pagos funcionen en todas partes
Las expectativas de los consumidores también están remodelando la forma en que las pymes piensan sobre los pagos. Ofrecer múltiples formas de pago ahora es esencial para el crecimiento, señaló Aguilar.
De acuerdo con el ejecutivo, al poder aceptar pagos de diferentes maneras, las empresas pueden atraer diferentes niveles de clientes. Algunos consumidores ya no llevan billeteras físicas, y los comerciantes corren el riesgo de perder ventas si no pueden aceptar pagos móviles o basados en códigos QR.
Esa flexibilidad se extiende a través de los canales, desde la tienda física hasta el comercio social y los entornos temporales, lo que requiere que las pymes reconsideren cómo los pagos se ajustan al recorrido completo del cliente.
Los pagos pasan de utilidad a estrategia empresarial
Como resultado, Aguilar observa que los pagos están superando su función tradicional. Cuando se piensa en los pagos como una estrategia de crecimiento, existen múltiples formas de recibir un pago, agregó, señalando que la opción de aceptación puede influir directamente en el alcance del cliente.
Para las pymes, los pagos están cada vez más vinculados a la lealtad, la conveniencia y la percepción de marca, no solo a la finalización de transacciones. Esta evolución representa un cambio fundamental en cómo las empresas consideran la infraestructura de pagos.
Las organizaciones de ventas independientes enfrentan un mandato cambiante
Los cambios están generando nuevas demandas para las organizaciones de ventas independientes (ISO). El papel del ISO está evolucionando desde vender procesamiento hasta entregar conocimiento y orientación, según Aguilar.
Es importante que el ISO comience a buscar ese conocimiento, afirmó, agregando que los enfoques heredados por sí solos ya no son suficientes. Los ISO deben comprender las tecnologías emergentes y al mismo tiempo ayudar a los comerciantes a determinar qué herramientas realmente se ajustan a sus negocios.
Cómo Maverick Payments apoya esa evolución
En Maverick Payments, el enfoque está en proporcionar una gama de opciones junto con soporte de asesoramiento, indicó Aguilar. La compañía ofrece múltiples soluciones de pago internas, desde pasarelas hasta sistemas de punto de venta integrados y aplicaciones.
Igualmente importante es ayudar a los ISO y comerciantes a comprender el valor detrás de esas herramientas, señaló. No se trata solo del costo, sino del valor real que aportan a las operaciones comerciales.
A medida que las pymes y los ISO se preparan para el año que viene, el éxito dependerá de equilibrar la tecnología con las relaciones, según Aguilar. Los ISO deben liderar con tecnología mientras continúan apoyando a los comerciantes a través del cambio continuo. Para las pymes, los pagos ya no se tratan solo de procesar transacciones, sino que se están convirtiendo en una base estratégica para gestionar la incertidumbre, cumplir con las expectativas del cliente y construir resiliencia operativa en un entorno económico desafiante.

