El Foro Económico Mundial de Davos ha marcado un punto de inflexión en el debate sobre inteligencia artificial, desplazando el foco desde modelos generativos hacia sistemas capaces de razonar, orquestar flujos de trabajo y ejecutar acciones autónomas en entornos comerciales y de pagos. Durante los primeros dos días del evento, la inteligencia artificial agéntica emergió como el eje central de conversaciones entre líderes empresariales y tecnológicos, señalando que la era de la IA productiva ya no es experimental sino operativa.
El propio Foro implementó esta visión mediante EVA, un asistente agéntico desarrollado con Salesforce que gestiona agendas y genera documentos de manera autónoma para los participantes. Marc Benioff, CEO de Salesforce, subrayó que EVA representa “mucho más que un chatbot” y ejemplifica la arquitectura empresarial agéntica que su compañía promueve como estándar futuro.
La inteligencia artificial agéntica pasa de prototipo a producción
En paneles y presentaciones, los principales actores tecnológicos enfatizaron que el próximo capítulo de la IA depende de resultados medibles y adopción a escala. Satya Nadella, CEO de Microsoft, argumentó según la cobertura en vivo del Foro que la prioridad global consiste en implementar IA de formas que “cambien los resultados de personas y comunidades”, alejándose de proyectos piloto sin impacto tangible.
Esta orientación hacia el valor productivo se refleja en investigaciones divulgadas durante el evento. Un informe del WEF sobre escalamiento de inteligencia artificial cita casos como el de Foxconn y Boston Consulting Group, que desplegaron un ecosistema de agentes de IA capaz de automatizar el 80% de flujos de decisión y desbloquear aproximadamente 800 millones de dólares en valor estimado, según el documento publicado.
Infraestructura de confianza para comercio autónomo
Para instituciones financieras, el desarrollo más relevante discutido en Davos es la construcción de rieles para compras y pagos dirigidos por agentes de IA. Mastercard se posiciona como capa de infraestructura y reglas para el comercio agéntico, sosteniendo que la competencia no reside únicamente en el rendimiento de modelos sino en confianza, identidad y autorización segura cuando software autónomo ejecuta transacciones.
“El comercio agéntico solo escalará a la velocidad de la confianza”, declaró Sherri Haymond, ejecutiva de Mastercard, a Axios. La hoja de ruta de la compañía incluye la integración de su servicio Agent Pay en Copilot Checkout de Microsoft y el programa Instant Checkout de OpenAI en ChatGPT, priorizando pagos verificados por intención incrustados en flujos de compra impulsados por inteligencia artificial.
Este enfoque importa para bancos y FinTechs porque señala dónde podría estandarizarse la industria en términos de autorizaciones y flujos de pago mediados por agentes autónomos.
Seguridad e identidad: el desafío de los agentes sin nombre
Sin embargo, si la confianza domina los titulares, seguridad y gobernanza constituyen el subtexto de prácticamente todas las conversaciones sobre autonomía. Raj Sharma de EY capturó la preocupación empresarial central en un despacho desde Davos: “No tiene nombre”, dijo, describiendo la brecha en gestión de identidad y ciclo de vida para agentes de IA con acceso a datos sensibles.
Tim Walsh, CEO de KPMG US, explicó en el mismo reporte por qué los directores de seguridad informática están extendiendo cronogramas: las empresas pausan implementaciones para endurecer entornos y, en algunos casos, mantienen datos en infraestructura local por más tiempo. Adicionalmente, Walsh advirtió sobre la próxima discontinuidad de seguridad: “La computación cuántica rompe todo”.
El propio WEF reforzó estos riesgos de identidad y fraude. Un artículo del Foro sobre agentes de IA argumenta que cualquier economía de agentes viable debe fundamentarse en “KYC a prueba de balas”, ya que la identidad de un agente de IA solo es tan confiable como el humano u organización que lo respalda. Sin marcos sólidos de identidad, “buenos bots” y bots fraudulentos se vuelven indistinguibles a escala, según el análisis publicado.
Agencia humana en el centro de la gobernanza
A pesar del giro hacia lo operativo, los oradores de Davos retornaron constantemente a la agencia humana y protecciones compartidas. Dina Powell McCormick, nueva presidenta y vicepresidenta de Meta, calificó la IA como un “deporte de equipo” en su primera entrevista en el cargo, urgiendo cooperación para que “la humanidad” permanezca en el centro. Mientras tanto, Julie Sweet, CEO de Accenture, resumió la postura de gobernanza en una sesión separada: “Es el humano quien lidera, no el humano en el bucle”.
Para bancos, redes de pago, FinTechs y proveedores de software empresarial, Davos 2025 consolidó una tesis práctica: la IA agéntica es inevitable. Los ganadores serán quienes demuestren capacidades robustas de identidad, autorización, auditoría y resiliencia a medida que estos sistemas comiencen a iniciar acciones financieras reales. La siguiente fase dependerá de cuán rápido la industria estandarice protocolos de confianza y si las arquitecturas de seguridad pueden evolucionar antes de que amenazas cuánticas transformen el panorama nuevamente.

