La economía laboral de Estados Unidos, compuesta por más de 60 millones de trabajadores por hora, representa un segmento crucial pero frecuentemente ignorado de la fuerza laboral del país. Según un reciente podcast de PYMNTS con ejecutivos de Ingo Payments y WorkWhile, el momento en que estos trabajadores reciben sus salarios, más que la disponibilidad de empleo, determina cada vez más su estabilidad financiera. La discusión se basó en hallazgos del último Wage to Wallet Index, que examina cómo los trabajadores por hora enfrentan volatilidad salarial a pesar de tener seguridad laboral.

Los ejecutivos Drew Edwards de Ingo Payments y Simon Khalaf de WorkWhile conversaron con la CEO de PYMNTS, Karen Webster, sobre cómo esta fuerza laboral mantiene el comercio local en movimiento mediante servicios en restaurantes, almacenes, transporte y atención médica. Sin embargo, sus desafíos económicos raramente aparecen en las narrativas económicas tradicionales, según indicó Webster durante la conversación.

Un Motor de Consumo Fundamental para la Economía

Webster enfatizó que la economía laboral no es periférica al PIB, sino fundamental. Estos trabajadores gastan prácticamente todo lo que ganan, y ese gasto aparece directamente en las economías locales, lo que convierte la volatilidad salarial en un problema económico más amplio. El índice revela lo que Webster describió como una “economía de imagen espejo”, donde los trabajadores asalariados reportan creciente optimismo mientras los trabajadores por hora muestran más pesimismo a pesar de tener fuerte seguridad laboral.

Según los datos, el empleo por sí solo no se traduce en confianza cuando el pago es impredecible. Esta desconexión representa un desafío estructural que afecta tanto a trabajadores individuales como a empleadores que dependen de una fuerza laboral estable.

Cuando un Sistema Milenario Choca con Facturas Modernas

Gran parte de esta inestabilidad proviene del sistema de nómina mismo. Khalaf describió los cheques de pago como un “constructo de 4,700 años”, trazando la nómina moderna hasta la antigua Mesopotamia. Los trabajadores aún esperan dos semanas para recibir su pago, según señaló, contrastando esa demora con los mercados de capitales donde la liquidación ocurre en segundos.

El resultado es un desajuste temporal que obliga a los trabajadores a lo que Webster llamó “Ruleta de Pago de Facturas”. Las facturas vinculadas al empleo como transporte, teléfonos y cuidado infantil se pagan primero, mientras otras facturas se posponen. Los cargos por pagos atrasados se acumulan y el crédito cierra la brecha.

El Momento del Pago, No el Comportamiento, Es el Punto Crítico

Edwards rechazó la suposición de que la inestabilidad financiera refleja mala toma de decisiones. Los trabajadores por hora tienen la menor visibilidad y el menor control, según afirmó. Frecuentemente no saben cuántas horas trabajarán en una semana, pero enfrentan costos fijos, convirtiendo las brechas temporales en estrés estructural.

Estas brechas se cubren cada vez más con préstamos de alto costo. Khalaf señaló que muchos trabajadores piden prestado a tasas anualizadas superiores al 60%, haciendo matemáticamente imposible el progreso en la eliminación de deudas. Por eso la pila de deudas sigue creciendo, según explicó.

Plataformas Tecnológicas que Abordan las Causas Raíz

Ambos ejecutivos argumentaron que las plataformas están comenzando a abordar las causas fundamentales mediante el rediseño de cómo se conectan el trabajo, el pago y los datos. Ingo Payments se enfoca en eliminar la fricción en el momento del pago, acelerando desembolsos para que los trabajadores elijan cuándo y cómo reciben sus ganancias. Esto elimina el riesgo de fraude y reversiones incorporados en cheques en papel y sistemas lentos, según indicó Edwards.

WorkWhile aborda el problema más temprano en el ciclo. Khalaf explicó que la plataforma conecta trabajadores y empleadores en sectores como hospitalidad y logística, ofreciendo pago al día siguiente o en tiempo real junto con programación flexible. La empresa utiliza inteligencia artificial para pronosticar demanda laboral, predecir ingresos y mapear obligaciones futuras.

De la Estabilidad del Trabajador a la Estabilidad del Suministro

La conversación también replanteó la estabilidad laboral como una ventaja operacional. Khalaf argumentó que el ingreso predecible crea personal predecible, lo que a su vez genera entrega de servicios predecible. La estabilidad del trabajador es estabilidad de suministro, vinculando la salud financiera individual con la confiabilidad del empleador y la experiencia del cliente.

Edwards enfatizó que estos modelos tienen un costo, pero valen la pena. Cuando el valor es claro, las personas pagarán por velocidad, certeza y control, según afirmó. Webster subrayó la importancia de este cambio, señalando que por primera vez la tecnología hace posible alinear cuándo se realiza el trabajo con cuándo se necesita el dinero.

A medida que las plataformas de pago instantáneo y programación flexible continúan expandiéndose, la industria observará si estos modelos pueden escalar más allá de sectores específicos. La adopción dependerá de si los empleadores perciben la estabilidad financiera de los trabajadores como una inversión estratégica en lugar de un costo operativo. Los próximos trimestres mostrarán si estas soluciones tecnológicas pueden transformar estructuralmente la economía laboral o si permanecerán como herramientas complementarias para segmentos específicos del mercado.

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Fernando Parra Editor Jefe en Social Underground. Periodista especializado en economía digital y tecnología financiera con base en Madrid. Su trabajo se centra en analizar el impacto de los neobancos, la regulación europea y el ecosistema cripto en España. Apasionado por traducir las finanzas complejas en noticias accesibles.

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