La economía moderna enfrenta una creciente deuda de integración que amenaza con frenar la innovación y aumentar costos operativos. Durante las últimas dos décadas, el progreso tecnológico se definió por plataformas propietarias que construyeron jardines cerrados e integraciones personalizadas. Sin embargo, estos sistemas fragmentados han generado fricciones masivas en la economía global, donde la identidad, los datos y el dinero operan en dominios separados que requieren costosas capas de traducción.
En respuesta a esta problemática, las principales plataformas y redes están lanzando marcos propios para identidad, comercio, pagos e intercambio de datos. Esta proliferación de estándares marca un punto de inflexión en cómo la infraestructura digital podría evolucionar durante los próximos años.
Nuevos Protocolos Buscan Resolver la Deuda de Integración
Según observadores de la industria, estándares emergentes como el Protocolo de Comercio Unificado Agéntico (UCP) de Google, el Protocolo de Pagos de Agentes (AP2), la migración global hacia ISO 20022 y la Plataforma de Datos de Habilitación Comercial (CEDP) de Visa pueden parecer iniciativas no relacionadas. Sin embargo, estos protocolos se están reforzando mutuamente al buscar hacer que la identidad sea verificable, los datos portables y el dinero programable a través de ecosistemas completos.
Lo que distingue este momento no es simplemente la aparición de nuevos protocolos, sino que el mercado está comenzando a diferenciar entre la emisión de protocolos y su habilitación. Esta distinción refleja otro punto de inflexión en las finanzas digitales: la diferencia entre emisores de tokens y proveedores de servicios de tokens.
Del Modelo de Plataformas al Poder de los Protocolos
Durante la mayor parte de la última década, las plataformas persiguieron la integración vertical como estrategia principal, controlando la interfaz, los datos, las transacciones y la monetización. Los protocolos, cuando existían, eran internos o selectivamente expuestos, mientras que la interoperabilidad representaba una concesión en lugar de un objetivo central.
Sin embargo, este modelo ha comenzado a mostrar fracturas bajo su propio peso. La integración personalizada mediante APIs, acuerdos bilaterales y middleware diseñado para conectar sistemas incompatibles ha dominado la era anterior. En contraste, la interoperabilidad genuina ocurre cuando los sistemas comparten un lenguaje común y un marco de confianza desde el inicio.
Google y el Comercio Agéntico
Una de las señales más claras de este cambio es el impulso de Google hacia el comercio agéntico. Los protocolos UCP y AP2 no se limitan a habilitar que asistentes de inteligencia artificial compren en nombre de usuarios. Según reportes de la industria, estos estándares buscan estandarizar cómo los agentes autónomos descubren productos, autentican usuarios, negocian términos y completan transacciones entre plataformas.
Estos protocolos solo funcionarán si la identidad, los datos de productos y los rieles de pago se adhieren a estándares compartidos. De lo contrario, los agentes simplemente replicarían el desorden actual de integración a velocidad de máquina.
Cerrando las Brechas Entre Identidad, Datos y Dinero
La identidad ha sido un cuello de botella oculto en el comercio durante mucho tiempo. Los sistemas de fraude, verificaciones de cumplimiento y modelos de puntuación de riesgo dependen de señales fragmentadas que se ensamblan después del hecho.
Además, durante décadas, los sistemas de pago trataron los datos como algo secundario. Los montos se movían rápidamente mientras el contexto quedaba rezagado, con la reconciliación, el cumplimiento y el análisis operando en sistemas separados combinados por humanos y middleware.
ISO 20022 y CEDP Transforman el Panorama de Pagos
Dos nuevos protocolos de pago están atacando esta brecha heredada: el estándar de mensajería transfronteriza ISO 20022 y el Programa de Datos Comerciales Mejorados (CEDP) de Visa. A menudo descrito como una actualización técnica, ISO 20022 representa mejor la estandarización semántica del dinero, incorporando datos ricos y estructurados directamente en los mensajes de pago.
Según analistas del sector, una transacción transfronteriza ya no solo mueve fondos, sino que lleva propósito, referencia y contexto de cumplimiento en forma legible por máquina. Crucialmente, ISO 20022 no es propiedad de una sola plataforma, derivando su poder de la adopción colectiva.
Mientras tanto, CEDP de Visa ilustra la siguiente capa de abstracción: habilitación de protocolos sin propiedad de protocolos. CEDP expone inteligencia a nivel de red, como señales de riesgo, contexto de transacciones y atributos de comerciantes, a través de interfaces estandarizadas que otros pueden aprovechar.
La tensión subyacente en todos estos esfuerzos puede verse como una de control versus composición. Emitir un protocolo ofrece la ilusión de control, pero los protocolos solo tienen éxito cuando otros los adoptan, y la adopción requiere neutralidad percibida y alineación. La composición acepta que ningún actor controlará toda la infraestructura, enfocándose en construir servicios que se conecten a múltiples estándares y agreguen valor diferenciado.
El panorama de pagos y comercio digital continuará evolucionando a medida que estas iniciativas de estandarización ganen tracción. La adopción generalizada de estos protocolos dependerá de la capacidad de las empresas para equilibrar innovación con interoperabilidad. Los próximos trimestres revelarán qué protocolos logran masa crítica y cuáles quedan como estándares fragmentados adicionales en un ecosistema ya sobrecargado.

