La startup francesa de inteligencia artificial Mistral ha reportado un crecimiento espectacular en sus ingresos, multiplicándolos por 20 en el último año, según declaraciones de su cofundador y director ejecutivo Arthur Mensch al Financial Times. Este incremento en los ingresos de Mistral refleja el impulso que está experimentando la compañía europea en un mercado dominado tradicionalmente por empresas estadounidenses.
Mensch indicó el miércoles 11 de febrero que la tasa de ingresos anualizados de la compañía, una cifra basada en las ventas del mes anterior multiplicadas por 12, supera los 400 millones de dólares, en comparación con los 20 millones registrados hace un año. El anuncio coincidió con los planes de Mistral de invertir 1.400 millones de dólares en la construcción de nuevos centros de datos en Suecia, marcando la primera instalación de este tipo fuera de Francia.
Expansión de infraestructura en Europa
“Estamos diversificando y distribuyendo nuestra capacidad en Europa”, declaró Mensch al diario británico. El ejecutivo destacó que Europa ha reconocido que su dependencia de los servicios digitales estadounidenses era excesiva y ha alcanzado un punto crítico. Mistral se presenta como una alternativa al ofrecer modelos, software y capacidad de cómputo completamente independientes de los actores estadounidenses.
Según el informe, la base de grandes clientes empresariales de Mistral ahora supera las 100 compañías. La startup ha establecido alianzas estratégicas con instituciones como el gigante bancario HSBC y Stellantis, el fabricante de automóviles detrás de marcas como Jeep, Ram, Chrysler, Fiat y Peugeot.
Estrategia financiera y planes de cotización de Mistral
El director ejecutivo añadió que Mistral tiene fácil acceso a financiación mediante deuda, lo que significa que no necesitará cotizar en bolsa este año. Esta decisión contrasta con las estrategias de sus rivales estadounidenses OpenAI y Anthropic, que sí planean realizar ofertas públicas iniciales próximamente.
“Esto es definitivamente algo que tenemos en mente para los próximos años”, afirmó Mensch, con el objetivo de “garantizar nuestra independencia a largo plazo”. Esta estrategia refleja un enfoque más conservador en términos de financiación y control corporativo.
Contexto geopolítico y soberanía digital europea
El deseo de independencia tecnológica es un sentimiento compartido por empresas y gobiernos en todo el continente europeo, particularmente debido a preocupaciones sobre la política exterior estadounidense. Según el Financial Times, la Unión Europea depende de compañías extranjeras, la mayoría de ellas estadounidenses, para más del 80% de sus servicios e infraestructura digital.
Esta dependencia se ha convertido en un punto de tensión creciente. A principios de año, Estados Unidos amenazó nuevamente a Europa con nuevas tarifas, restricciones y barreras comerciales en respuesta a regulaciones que, según Washington, afectan desproporcionadamente a las empresas tecnológicas estadounidenses.
Incluso el Reino Unido, que no es miembro de la Unión Europea, ha enfrentado presiones desde la Casa Blanca. La administración Trump anunció en diciembre que suspendería la implementación del acuerdo comercial entre Estados Unidos y el Reino Unido debido a la falta de progreso en la reducción de regulaciones digitales.
Implicaciones para el sector tecnológico
La presión estadounidense ha alimentado el impulso de Europa para desarrollar su propia infraestructura tecnológica de inteligencia artificial como alternativa al dominio de Estados Unidos. Este movimiento podría eventualmente impactar las valoraciones de las empresas de IA estadounidenses que actualmente lideran el mercado.
El crecimiento exponencial de los ingresos de Mistral y su expansión de infraestructura representan un paso significativo hacia la autonomía tecnológica europea. Sin embargo, queda por ver si la compañía puede mantener este ritmo de crecimiento y si otros actores europeos seguirán su ejemplo. La decisión de Mistral sobre una posible cotización en bolsa en los próximos años será un indicador clave de su madurez como empresa y de la solidez del ecosistema de inteligencia artificial europeo frente a la competencia transatlántica.

