Los principales bancos del Reino Unido están trabajando en el desarrollo de un sistema de pagos soberano que funcionaría como alternativa a Visa y Mastercard, según informó The Guardian el lunes. Esta iniciativa, que lleva años en discusión, ha cobrado urgencia tras las recientes tensiones geopolíticas entre Estados Unidos y Europa, particularmente los conflictos del presidente Donald Trump con la OTAN relacionados con Groenlandia.
Ejecutivos de los gigantes bancarios británicos se reunirán esta semana para avanzar en el proyecto, que cuenta con financiamiento de la ciudad de Londres y respaldo del gobierno británico. La motivación principal es el temor a que Estados Unidos pudiera interrumpir el acceso a los sistemas de pago estadounidenses, dejando al país vulnerable en su infraestructura financiera crítica.
Dependencia del Reino Unido en sistemas de pago estadounidenses
Aproximadamente el 95% de las transacciones con tarjeta en el Reino Unido se procesan a través de sistemas propiedad de Mastercard y Visa, según datos del Payment Systems Regulator del país citados en el informe. Esta dominancia se ha vuelto especialmente relevante a medida que la sociedad británica reduce su dependencia del efectivo físico.
Un ejecutivo familiarizado con el proyecto expresó a The Guardian la gravedad de la situación: “Si Mastercard y Visa se apagaran, nos enviaría de regreso a la década de 1950. Por supuesto, necesitamos un sistema de pagos soberano”. Esta declaración subraya la vulnerabilidad potencial de la infraestructura financiera del país ante interrupciones externas.
El precedente ruso y las preocupaciones europeas sobre sistemas de pago
El informe señaló el ejemplo de Rusia tras las sanciones estadounidenses como advertencia del potencial de disrupción. Esas medidas cortaron el acceso a Visa y Mastercard, dejando a los consumidores sin acceso a fondos y sin capacidad para comprar bienes básicos.
Preocupaciones similares han surgido en Europa continental, donde funcionarios están promoviendo su propia red de pagos de propiedad local. El mes pasado, Aurore Lalucq, presidenta del comité de asuntos económicos y monetarios del Parlamento Europeo, advirtió sobre la dependencia de compañías estadounidenses para servicios tan críticos.
“Visa, Mastercard… el tema urgente es nuestro sistema de pagos. Trump puede cortarlo todo”, declaró Lalucq según el reporte. “El resto es poesía. Solicito urgentemente que la comisión organice un Airbus europeo para sistemas de pago: no pueden decir que no se les advirtió.”
Colaboración entre competidores tradicionales
Sin embargo, el Reino Unido está adoptando una posición menos confrontacional, según indica el informe. Visa y Mastercard forman parte de la nueva iniciativa bancaria, junto con otras instituciones financieras importantes del país.
Entre los bancos y empresas de pago involucrados en el proyecto se encuentran Santander UK, NatWest, Nationwide, Lloyds Banking Group, el grupo de redes de cajeros automáticos Link y Coventry Building Society. Esta colaboración público-privada sugiere un enfoque pragmático que busca complementar, más que reemplazar completamente, los sistemas existentes.
Contexto histórico del sistema de pagos soberano británico
Breno Oliveira, director de producto en el proveedor de servicios de procesamiento de pagos payabl, señaló el martes que el tema antecede las tensiones actuales entre Estados Unidos y Europa. Según su declaración proporcionada a PYMNTS, Europa tiene un historial sólido en la construcción de infraestructura de clase mundial.
“El continente tiene un fuerte historial de construcción de su propia infraestructura de clase mundial, incluyendo iniciativas como SEPA y, más recientemente, Wero, una billetera digital local que permite pagos instantáneos de cuenta a cuenta entre mercados”, indicó Oliveira. Agregó que payabl es uno de los primeros miembros licenciados y participante directo en Wero, y han observado de primera mano el apetito por soluciones innovadoras impulsadas localmente.
Los próximos pasos del proyecto dependerán de las reuniones programadas esta semana entre los ejecutivos bancarios. Queda por definir el calendario exacto de implementación y cómo se estructurará técnicamente el nuevo sistema para garantizar la interoperabilidad con las redes existentes mientras se establece la autonomía soberana deseada.

