Los contratos de software empresarial están experimentando una transformación fundamental a medida que la inteligencia artificial agéntica obliga a los equipos legales y de adquisiciones a rediseñar acuerdos que fueron diseñados originalmente para herramientas pasivas. Esta evolución representa un cambio de paradigma en cómo las empresas estructuran sus relaciones contractuales con proveedores de tecnología que ahora ofrecen sistemas capaces de tomar acciones autónomas.

Durante dos décadas, los acuerdos de Software como Servicio (SaaS) se centraron en el acceso. Las empresas pagaban por usuario o licencia para utilizar software al que los empleados iniciaban sesión. Los proveedores prometían tiempo de actividad, estándares de seguridad y créditos de servicio si los sistemas fallaban. Sin embargo, la inteligencia artificial agéntica está cambiando radicalmente esta ecuación al ejecutar acciones en flujos de trabajo reales.

Inteligencia Artificial Agéntica Transforma Contratos Empresariales

Los sistemas agénticos no simplemente generan texto o analizan paneles de control. Según el bufete legal global Mayer Brown, estos sistemas aprueban reembolsos, reconcilian facturas, negocian con proveedores, activan pagos y mueven datos entre sistemas. Cuando cometen errores, el impacto es operacional y financiero, no meramente cosmético.

Mayer Brown indicó en su publicación del 17 de febrero que los contratos para inteligencia artificial agéntica se asemejan cada vez más a acuerdos de servicios gestionados o externalización, en lugar de suscripciones SaaS tradicionales. De manera similar, el bufete estadounidense Stoel Rives argumenta que los despliegues agénticos requieren marcos mejorados de gobernanza, supervisión y asignación de riesgos.

Esta transformación refleja una realidad simple: cuando el software comienza a tomar acciones, la responsabilidad se desplaza con él. El perfil de riesgo se vuelve inmanejable bajo estructuras contractuales diseñadas para herramientas pasivas controladas por humanos.

Del Acceso a la Responsabilidad en Sistemas de IA

Bajo los modelos SaaS clásicos, el rendimiento se medía por porcentajes de tiempo de actividad y tiempos de respuesta. Los sistemas agénticos requieren nuevas métricas vinculadas a resultados: precisión de decisiones automatizadas, frecuencia de intervención humana, tasa de error financiero y registro de decisiones para auditoría.

Los contratos agénticos deben abordar requisitos de supervisión, disposiciones de intervención humana y derechos de auditoría, según Mayer Brown. Las empresas desean visibilidad sobre cómo se entrenan los modelos, qué fuentes de datos utilizan y cómo se explican las decisiones posteriormente. En sectores regulados como servicios financieros o atención médica, la auditabilidad es obligatoria.

Adicionalmente, las estructuras de responsabilidad están bajo presión. Los contratos SaaS tradicionales frecuentemente limitan la responsabilidad del proveedor a las tarifas pagadas durante un período definido. Ese marco se vuelve difícil de defender si un sistema autónomo mueve millones de dólares incorrectamente o viola reglas de cumplimiento normativo.

Los compradores están presionando por indemnizaciones ampliadas, asignación de riesgo más clara y cláusulas de gobernanza más sólidas, una dinámica destacada por Stoel Rives. La gobernanza de datos representa otra línea de tensión, ya que los sistemas agénticos frecuentemente requieren acceso más amplio al sistema para funcionar eficazmente.

Especificaciones Contractuales Granulares

Los contratos están comenzando a especificar permisos granulares, obligaciones de monitoreo y derechos de terminación si se superan umbrales de riesgo. Ese acceso plantea preguntas sobre propiedad de datos, retención y riesgo entre sistemas. A medida que la IA pasa de asistente a actor, los contratos se reescriben alrededor de la responsabilidad.

Evolución de Modelos de Precios para IA Agéntica

El cambio contractual está estrechamente vinculado a una transformación en los precios. Los precios SaaS se optimizaron para escala a través de puestos y suscripciones. Los agentes de IA no se ajustan fácilmente a ninguno de estos modelos. Un agente puede reemplazar el trabajo de varios empleados, mientras que otro puede operar intermitentemente pero manejar transacciones de alto valor.

Según reportó PYMNTS, los modelos de precios de IA están avanzando más allá de suscripciones planas hacia marcos basados en consumo y uso. Con sistemas agénticos, esa tendencia se está acelerando. Los proveedores están experimentando con precios vinculados a transacciones procesadas, flujos de trabajo automatizados o valor financiero entregado.

En algunos casos, los precios comienzan a parecerse a la externalización de procesos empresariales. Las empresas pueden pagar por reembolso resuelto, por factura reconciliada o como porcentaje de ahorros generados. Ese modelo alinea los ingresos del proveedor con resultados medibles, pero también aumenta la complejidad contractual.

La definición de puntos de referencia de rendimiento, niveles de servicio y tasas de error aceptables se vuelve crítica porque el pago depende de ellos. El SaaS se construyó sobre acceso, pero la inteligencia artificial agéntica se está construyendo sobre ejecución.

A medida que los sistemas digitales mueven dinero, aprueban transacciones y negocian en nombre de las empresas, los contratos y modelos de precios se están adaptando para reflejar una nueva realidad. Se espera que esta tendencia continúe intensificándose a medida que más organizaciones adopten sistemas agénticos en operaciones críticas. La industria legal y de adquisiciones continuará refinando marcos contractuales para equilibrar innovación con gestión de riesgos adecuada.

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Fernando Parra Editor Jefe en Social Underground. Periodista especializado en economía digital y tecnología financiera con base en Madrid. Su trabajo se centra en analizar el impacto de los neobancos, la regulación europea y el ecosistema cripto en España. Apasionado por traducir las finanzas complejas en noticias accesibles.

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