Las tarjetas de crédito empresariales están ganando terreno frente al efectivo en pequeñas y medianas empresas de Estados Unidos, según revela un nuevo estudio sobre métodos de pago. La investigación muestra que el 45% de las pymes expresan un alto interés en reducir su dependencia del efectivo, mientras que las tarjetas de crédito empresariales demuestran ventajas claras en casos de uso específicos relacionados con protección de pagos y gestión de liquidez.

Los hallazgos provienen de un estudio publicado por PYMNTS Intelligence en colaboración con Mastercard, basado en una encuesta realizada en diciembre a 412 propietarios y ejecutivos de pequeñas y medianas empresas estadounidenses. El informe documenta cómo el efectivo y los cheques mantienen una presencia persistente en las operaciones comerciales, pero enfrentan presión creciente de soluciones digitales.

Persistencia del Efectivo en Segmentos Específicos

El uso de efectivo muestra patrones demográficos y sectoriales definidos. Según el estudio, los propietarios y operadores de la Generación Z realizan el 52% de sus pagos comerciales en efectivo. Las pymes rurales y los proveedores de servicios orientados al consumidor también reportan una dependencia elevada, reflejando transacciones presenciales y una gestión estricta de la liquidez diaria.

Los cheques persisten por razones diferentes. Las empresas que operan desde hace al menos 20 años realizan el 54% de sus pagos mediante cheques. Esta dependencia es pronunciada entre propietarios de la generación baby boomer, firmas de servicios profesionales y compañías de construcción o servicios públicos, donde la facturación, aprobaciones y mantenimiento de registros basados en cheques forman parte de flujos de trabajo establecidos entre empresas.

Ventajas Operativas de las Tarjetas de Crédito Empresariales

Cuando las empresas evalúan métodos de pago según casos de uso específicos, las tarjetas de crédito empresariales lideran en áreas particulares. El 63% de las pymes cita la disputa de un pago y obtención de reembolsos como el caso de uso más adecuado para una tarjeta de crédito empresarial, según indica el informe. El 59% menciona la capacidad de realizar pagos sin disponer de efectivo físico.

Adicionalmente, el 51.3% señala el pago rápido a proveedores como ventaja clave. Estas respuestas posicionan a las tarjetas principalmente como herramientas de protección y liquidez. Los derechos de contracargo, líneas de crédito definidas y amplia aceptación proporcionan ventajas estructurales que ni el efectivo ni los cheques pueden ofrecer.

El comercio minorista destaca como particularmente orientado hacia las tarjetas, tratándolas como instrumento operativo central en lugar de recurso ocasional. Las empresas de construcción y servicios públicos también citan casos de uso operativos a tasas elevadas, sugiriendo que las tarjetas sirven no solo para pagos sino también para previsibilidad de costos y supervisión financiera.

Prioridades de las Pymes en Características de Tarjetas

Las características por las que las empresas están dispuestas a pagar se centran en el control del flujo de efectivo. El 46% pagaría por la capacidad de ajustar ventanas de pago según disponibilidad de fondos. El 43% pagaría por capacidades de pago a plazos, y el 42.9% por ventanas de pago más prolongadas.

La flexibilidad sobre el tiempo de pago supera a los programas de recompensas. Los datos indican que las pymes priorizan herramientas que les permitan gestionar salidas de efectivo en alineación con cuentas por cobrar y ciclos de ingresos. La seguridad permanece crítica, con protecciones contra fraude y ciberataques clasificándose consistentemente entre segmentos.

Barreras para la Adopción Digital

Sin embargo, persisten obstáculos materiales para la transición hacia métodos de pago digitales. Los costos y tarifas asociados con tarjetas o tecnología digital son citados por el 25.3% de las pymes como barreras para reducir la dependencia del efectivo. Los recargos de proveedores, la complejidad de conciliación y la dificultad para acceder a tarjetas de crédito empresariales también pesan en las decisiones de adopción.

Los emisores de tarjetas y socios bancarios enfrentan el desafío de replicar lo que el efectivo hace bien, incluyendo inmediatez y simplicidad, mientras agregan flexibilidad de liquidez, protección de disputas y visibilidad del gasto. Las estructuras de precios deben abordar la sensibilidad a las tarifas, particularmente en segmentos donde los márgenes son estrechos.

El estudio muestra que el 23% de las pymes prefiere una aplicación digital de autoservicio, aunque porciones significativas aún favorecen representantes por chat en vivo o teléfono. Los esfuerzos de adopción que ignoren esta expectativa mixta arriesgan estancarse en el punto de conversión. La integración con sistemas de contabilidad resulta esencial para reducir la fricción de reconciliación y facilitar la transición hacia pagos digitales en el sector de pequeñas y medianas empresas.

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Fernando Parra Editor Jefe en Social Underground. Periodista especializado en economía digital y tecnología financiera con base en Madrid. Su trabajo se centra en analizar el impacto de los neobancos, la regulación europea y el ecosistema cripto en España. Apasionado por traducir las finanzas complejas en noticias accesibles.

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