Los directores financieros del mercado medio estadounidense muestran un interés creciente en las stablecoins frente a las criptomonedas tradicionales, según revela un nuevo informe de PYMNTS Intelligence. El estudio indica que el 42% de las empresas de mercado medio han discutido, probado o utilizado stablecoins, mientras que solo el 30% ha explorado criptomonedas. Sin embargo, la adopción real sigue siendo limitada, con apenas el 13% de las empresas usando stablecoins activamente y solo el 5% empleando criptomonedas.
La encuesta, realizada entre el 13 y el 21 de enero de 2026, consultó a 60 directores financieros de empresas estadounidenses con ingresos anuales entre 100 millones y mil millones de dólares. Los datos forman parte de la edición de marzo de 2026 de The Certainty Project, una serie exclusiva de PYMNTS Intelligence.
La adopción de stablecoins depende del entorno empresarial
El contexto macroeconómico juega un papel determinante en la disposición de las empresas para explorar activos digitales. Entre las firmas que enfrentan alta incertidumbre sobre el entorno empresarial, las condiciones macroeconómicas y la demanda del consumidor, el 55% reportó un interés decreciente tanto en criptomonedas como en stablecoins, según el informe.
En contraste, las empresas con baja incertidumbre muestran una actitud diferente. El 39% de estas compañías reportó un interés creciente en stablecoins, mientras que solo el 16% indicó un interés decreciente. El patrón sugiere que las firmas exploran nuevas herramientas de pago cuando se sienten más seguras en sus operaciones principales.
Barreras regulatorias frenan la adopción de activos digitales
La incertidumbre regulatoria emerge como el principal obstáculo para la adopción. Según el estudio, más de tres cuartas partes de los directores financieros (77%) citaron la incertidumbre regulatoria o de cumplimiento como una barrera para las criptomonedas, mientras que el 67% expresó la misma preocupación respecto a las stablecoins.
Additionally, los desafíos operativos representan obstáculos significativos. El 40% de los CFOs mencionó la integración con sistemas financieros existentes como una barrera para las criptomonedas, y el 43% señaló el mismo problema con las stablecoins. La cuestión central radica en si estas herramientas pueden insertarse efectivamente en los flujos de trabajo financieros reales.
Las empresas prefieren acceso bancario a las stablecoins
Cuando las empresas del mercado medio deciden experimentar con stablecoins, prefieren canales familiares con mayor supervisión. Aproximadamente una de cada ocho empresas (12%) accede a las stablecoins a través de soluciones integradas bancarias, según indica el informe. En comparación, solo el 8% utiliza plataformas de pagos o FinTech de tesorería, y únicamente el 5% emplea billeteras de autocustodia.
Este patrón sugiere que incluso durante la fase experimental, las compañías buscan canales con mayor supervisión y menor tensión operativa. La preferencia por soluciones respaldadas por bancos refleja la necesidad de las empresas de mantener marcos de control conocidos mientras exploran tecnologías emergentes.
Conversión inmediata a dólares predomina en pagos digitales
Las empresas que reciben pagos en activos digitales muestran una clara preferencia por convertirlos inmediatamente a moneda fiat. Todas las firmas que reciben pagos en criptomonedas los convierten a dólares estadounidenses de inmediato, según el estudio. Para las stablecoins, el 88% de las empresas realiza esta conversión instantánea.
Estos datos demuestran que las empresas utilizan los activos digitales principalmente como rieles de pago en lugar de activos que desean mantener en su balance. La estrategia refleja una aproximación pragmática: aprovechar la eficiencia de transferencia de los activos digitales sin asumir la exposición a la volatilidad o las complejidades contables asociadas.
Perspectivas futuras para activos digitales corporativos
La adopción más amplia de stablecoins por parte de las empresas del mercado medio dependerá principalmente de la clarificación del marco regulatorio estadounidense y del desarrollo de soluciones mejor integradas con los sistemas financieros existentes. Las empresas continuarán monitoreando los desarrollos normativos y la evolución de las ofertas bancarias antes de comprometerse con implementaciones a mayor escala. La brecha entre el interés explorado y el uso real probablemente persistirá hasta que se resuelvan estas incertidumbres fundamentales.

