La adquisición de Meta de la plataforma de asistentes de inteligencia artificial Manus por 2.000 millones de dólares enfrenta un obstáculo regulatorio inesperado proveniente de China, según informó el Financial Times. Mientras los reguladores estadounidenses parecen satisfechos con la legitimidad del acuerdo, las autoridades chinas están revisando si la transacción viola los controles de exportación de tecnología del país, lo que podría otorgar a Beijing una influencia significativa sobre el destino de esta operación de adquisición de inteligencia artificial.
El escrutinio chino se centra específicamente en determinar si Manus necesitaba una licencia de exportación cuando reubicó su equipo principal desde China a Singapur. Esta maniobra corporativa, que algunos han denominado “Singapore washing”, se ha vuelto cada vez más común entre startups tecnológicas que buscan eludir la supervisión regulatoria china.
Antecedentes de la controversia regulatoria
La controversia alrededor de Manus comenzó a principios de este año cuando Benchmark lideró una ronda de financiamiento para la compañía. La inversión generó una reacción inmediata en Estados Unidos, con el senador John Cornyn expresando sus objeciones en la plataforma X.
Además, el Departamento del Tesoro estadounidense inició investigaciones relacionadas con nuevas normas que restringen la inversión estadounidense en empresas chinas de inteligencia artificial. Estas preocupaciones fueron lo suficientemente graves como para impulsar la eventual reubicación de Manus desde Beijing a Singapur, parte de lo que un profesor chino describió en WeChat como un “desvinculamiento paso a paso de China”.
China responde a la adquisición de inteligencia artificial
Sin embargo, la situación ahora ha dado un giro inesperado. Los funcionarios chinos están examinando si el acuerdo con Meta viola los controles de exportación de tecnología, desafiando evaluaciones previas que sugerían que Beijing tenía pocas herramientas para influir en la transacción dada la presencia de Manus en Singapur.
La preocupación principal en Beijing es que este acuerdo podría establecer un precedente peligroso, alentando a más startups chinas a reubicarse físicamente para evitar la supervisión nacional. Winston Ma, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York y socio en Dragon Capital, indicó al Wall Street Journal que si el acuerdo se cierra sin problemas, “crea un nuevo camino para las jóvenes startups de IA en China”.
Precedentes históricos de intervención
China ha utilizado previamente mecanismos similares de control de exportaciones para intervenir en transacciones tecnológicas de alto perfil. Durante el primer mandato del expresidente Trump, Beijing empleó estas herramientas regulatorias para influir en el intento de prohibición de TikTok.
El profesor chino que comentó en WeChat incluso advirtió que los fundadores de Manus podrían enfrentar responsabilidad criminal si exportaron tecnología restringida sin la autorización correspondiente. Esta advertencia subraya la seriedad con la que las autoridades chinas están considerando el caso.
Perspectivas divergentes sobre el impacto del acuerdo
Mientras tanto, algunos analistas estadounidenses están interpretando la adquisición como una victoria para las restricciones de inversión de Washington. Argumentan que el acuerdo demuestra que el talento chino en inteligencia artificial está migrando hacia el ecosistema tecnológico estadounidense.
Un experto declaró al Financial Times que la transacción demuestra que “el ecosistema de IA de Estados Unidos es actualmente más atractivo”. Esta interpretación contrasta marcadamente con la preocupación china de que el acuerdo representa una fuga inaceptable de tecnología estratégica.
Aún es prematuro determinar si esta complicación regulatoria afectará los planes de Meta para integrar el software de agentes de IA de Manus en sus productos. El desenlace de la revisión china determinará si Meta puede proceder con la adquisición según lo planificado o si enfrentará demoras significativas y posibles modificaciones al acuerdo. La decisión de Beijing también podría establecer un precedente importante para futuras transacciones transfronterizas que involucren empresas tecnológicas chinas reubicadas.

