Un juez federal de Estados Unidos ha determinado que la demanda de Elon Musk contra OpenAI procederá a juicio, tras considerar que existen pruebas suficientes para respaldar las alegaciones del multimillonario. La jueza de distrito Yvonne Gonzalez Rogers fundamentó su decisión en evidencia que sugiere que los líderes de OpenAI hicieron garantías sobre el mantenimiento de su estructura original sin fines de lucro, según las acusaciones presentadas por Musk. Se ha programado tentativamente un juicio con jurado para marzo de 2026.

Musk presentó la demanda contra OpenAI en 2024, nombrando como demandados a la compañía y sus cofundadores Sam Altman y Greg Brockman. El empresario alega que traicionaron sus acuerdos contractuales originales al perseguir ganancias comerciales en lugar de cumplir con la misión fundacional de desarrollar inteligencia artificial que beneficie a la humanidad.

Los orígenes de la disputa legal entre Musk y OpenAI

El fundador de Tesla fue uno de los primeros patrocinadores financieros y cofundadores de OpenAI cuando se estableció en 2015 como laboratorio de investigación sin fines de lucro. Sin embargo, Musk renunció a la junta directiva en 2018 después de que su intento de convertirse en director ejecutivo fuera rechazado por los otros cofundadores, quienes eligieron a Altman para el puesto. Oficialmente, Musk citó posibles conflictos de interés con el desarrollo de inteligencia artificial de Tesla para vehículos autónomos como razón de su salida.

Desde su partida, el empresario se ha convertido en un crítico vocal de la transición de OpenAI hacia un modelo con fines de lucro. En febrero de 2025, Musk realizó una oferta no solicitada de 97.4 mil millones de dólares para comprar OpenAI, la cual fue rechazada por Altman. Mientras tanto, Musk lanzó su propia empresa con fines de lucro, xAI, posicionándose como competidor directo en el sector de inteligencia artificial.

La transformación corporativa de OpenAI

OpenAI comenzó a alejarse de sus raíces puramente sin fines de lucro en 2019 al crear una subsidiaria con fines de lucro bajo un modelo de “ganancias limitadas” que restringía los retornos para los inversionistas. Esta estructura fue diseñada para ayudar a OpenAI a recaudar las cantidades masivas de financiamiento necesarias para escalar sus operaciones y atraer talento de primer nivel en el competitivo campo de la inteligencia artificial.

La demanda de Musk no logró detener la conversión completa de OpenAI. En octubre de 2025, la corporación completó su proceso de reestructuración formal. La rama con fines de lucro se convirtió en una Corporación de Beneficio Público, mientras que la organización sin fines de lucro original retuvo una participación accionaria del 26 por ciento.

Reclamos financieros y daños solicitados

Musk ahora busca daños monetarios por lo que denomina “ganancias mal habidas” de OpenAI. El empresario afirma que invirtió aproximadamente 38 millones de dólares en financiamiento inicial, además de proporcionar orientación y credibilidad, basándose en garantías de que OpenAI permanecería como organización sin fines de lucro. Estas inversiones y contribuciones, según Musk, se realizaron bajo premisas que luego fueron abandonadas por la compañía.

Un portavoz de OpenAI declaró a TechCrunch que la demanda de Musk es “infundada y parte de su patrón continuo de acoso”. La respuesta refleja la tensión creciente entre el cofundador y la organización que ayudó a establecer hace casi una década.

Implicaciones para el futuro de OpenAI y la industria

El caso plantea interrogantes significativas sobre las obligaciones contractuales y las promesas hechas durante la formación de organizaciones tecnológicas sin fines de lucro. Adicionalmente, el litigio podría establecer precedentes sobre cómo las empresas pueden o no pueden transformar sus estructuras corporativas cuando existen compromisos previos con inversionistas fundadores.

El juicio programado para marzo de 2026 determinará si OpenAI y sus líderes incumplieron acuerdos con Musk y si el empresario tiene derecho a compensación financiera. La resolución del caso podría influir en futuras transiciones corporativas dentro del sector tecnológico, particularmente en organizaciones de inteligencia artificial que navegan entre objetivos de investigación abierta y sostenibilidad comercial. Los observadores del sector estarán atentos a cómo los tribunales interpretan las garantías verbales y escritas sobre estructuras organizacionales en un campo tecnológico que evoluciona rápidamente.

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Fernando Parra Editor Jefe en Social Underground. Periodista especializado en economía digital y tecnología financiera con base en Madrid. Su trabajo se centra en analizar el impacto de los neobancos, la regulación europea y el ecosistema cripto en España. Apasionado por traducir las finanzas complejas en noticias accesibles.

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