La startup Ammobia ha anunciado una ronda de financiación semilla de 7.5 millones de dólares para escalar su tecnología de producción de amoníaco, que promete reducir costos hasta en un 40% mediante modificaciones al proceso Haber-Bosch tradicional. La compañía reveló exclusivamente a TechCrunch que inversores como ALIAD de Air Liquide, Chevron Technology Ventures, Chiyoda Corporation, MOL Switch y Shell Ventures participaron en la ronda. Esta nueva tecnología de producción de amoníaco opera a temperaturas 150°C más bajas y presiones diez veces menores que los métodos convencionales.
Ammobia, cofundada por Karen Baert, quien se desempeña como CEO, busca transformar una industria que ha permanecido prácticamente sin cambios durante más de un siglo. Según la compañía, el proceso modificado no solo reduce costos operativos sino que también disminuye las emisiones contaminantes asociadas con la producción tradicional de amoníaco.
La importancia del amoníaco en la economía global
El amoníaco representa uno de los químicos más críticos para la alimentación mundial, ya que es el componente esencial de los fertilizantes que sostienen la agricultura moderna. Sin embargo, el proceso Haber-Bosch convencional contribuye con casi el 2% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, según reportes de la industria.
La producción tradicional requiere temperaturas de aproximadamente 500°C y presiones cercanas a 200 bar para forzar la reacción entre nitrógeno e hidrógeno usando catalizadores de hierro. Estas condiciones extremas demandan grandes cantidades de energía, típicamente obtenida mediante la combustión de combustibles fósiles.
Ventajas competitivas de la nueva tecnología de producción de amoníaco
La tecnología desarrollada por Ammobia permite utilizar equipos y bombas más económicos debido a los menores requerimientos de temperatura y presión. Adicionalmente, el sistema puede ajustar su producción de manera más flexible, lo que facilita la integración con fuentes de energía renovable intermitente.
“Nuestra tecnología es muy compatible con energía renovable, lo que conduce a una reducción adicional de costos porque no necesitas almacenar hidrógeno ni electricidad”, explicó Baert según declaraciones reportadas. En estas situaciones, la compañía afirma tener la ventaja de costos más fuerte.
Aplicaciones más allá de los fertilizantes
El amoníaco está emergiendo como alternativa al hidrógeno para descarbonizar diversos sectores industriales. Países como Japón y Corea del Sur han desarrollado hojas de ruta que dependen del amoníaco para transporte e industria, dado que este compuesto ofrece mayor densidad energética y cuenta con infraestructura de transporte más desarrollada.
“La gran ventaja del amoníaco es que es mucho más fácil y rentable transportarlo y almacenarlo”, indicó Baert. Esta característica abre múltiples oportunidades comerciales que podrían materializarse si la producción se vuelve más limpia y económica.
Detalles técnicos y propiedad intelectual
Aunque Ammobia no reveló completamente cómo modificó el proceso Haber-Bosch, la compañía tiene una patente pendiente sobre un sistema de reactor que incorpora un sorbente para remover el amoníaco mientras se forma. Este mecanismo libera espacio en el catalizador para que ocurran reacciones adicionales, mejorando la eficiencia general del proceso.
Investigadores también han explorado catalizadores alternativos al hierro tradicional, incluido el nitruro de manganeso, que requieren menos energía para mantener la reacción química activa. Sin embargo, la startup no confirmó si utiliza estos materiales en su proceso patentado.
Planes de escalamiento y comercialización
La empresa ha operado una unidad pequeña durante aproximadamente un año y utilizará los nuevos fondos para construir una planta piloto que producirá cerca de 10 toneladas diarias. Esta instalación contendrá todas las características del modelo comercial a escala reducida, permitiendo validar la tecnología antes del despliegue completo.
Las unidades comerciales de Ammobia generarán 250 toneladas por día, significativamente menos que las plantas Haber-Bosch convencionales que producen entre 1,000 y 3,000 toneladas diarias. Los clientes que requieran mayor capacidad podrán instalar múltiples unidades modulares, según explicó Baert.
La compañía espera completar su planta piloto en los próximos meses antes de avanzar hacia instalaciones de escala comercial. El enfoque modular podría atraer clientes que buscan soluciones de mediana escala actualmente inexistentes en el mercado, mientras que la flexibilidad operativa del sistema determinará su competitividad frente a productores tradicionales que dependen de gas natural económico.

