Chai Discovery, una startup de inteligencia artificial fundada en 2024, ha revolucionado el sector del descubrimiento de fármacos con IA al asegurar una asociación estratégica con el gigante farmacéutico Eli Lilly. La compañía anunció el acuerdo la semana pasada, consolidando su posición en una industria que busca transformar el desarrollo de medicamentos mediante tecnología avanzada. El descubrimiento de fármacos con IA se presenta como una solución prometedora frente a los métodos tradicionales de cribado, que resultan costosos y a menudo ineficaces.
La empresa completó su ronda Serie B en diciembre, recaudando $130 millones adicionales y alcanzando una valoración de $1,300 millones, según reportes de la industria. En poco más de 12 meses, los cofundadores de Chai han conseguido el respaldo de algunos de los inversores más influyentes de Silicon Valley, posicionándose como una de las firmas más destacadas en el sector emergente de biotecnología impulsada por inteligencia artificial.
La tecnología detrás del descubrimiento de fármacos con IA
El algoritmo de Chai, denominado Chai-2, está diseñado específicamente para desarrollar anticuerpos, las proteínas esenciales para combatir enfermedades. Según la compañía, el objetivo es funcionar como una “suite de diseño asistido por computadora” para moléculas. La startup aprovecha modelos generativos avanzados que contrastan significativamente con las técnicas tradicionales de cribado de alto rendimiento.
Bajo el acuerdo con Eli Lilly, la farmacéutica utilizará el software de Chai para acelerar el desarrollo de nuevos medicamentos. Aliza Apple, directora del programa TuneLab de Lilly, declaró que la combinación de los modelos de diseño generativo de Chai con la experiencia en biológicos de Lilly tiene como objetivo “avanzar en cómo la IA puede diseñar mejores moléculas desde el principio, con el objetivo final de acelerar el desarrollo de medicinas innovadoras para pacientes”.
Un momento crítico para la industria farmacéutica
El anuncio de Chai llegó días antes de que Eli Lilly revelara otra colaboración importante: una asociación de $1,000 millones con Nvidia para crear un laboratorio de descubrimiento de fármacos mediante inteligencia artificial en San Francisco. Este “laboratorio de co-innovación” combinará grandes volúmenes de datos, recursos computacionales y experiencia científica para acelerar el desarrollo de nuevos tratamientos.
Sin embargo, la industria enfrenta escepticismo. Algunos veteranos del sector consideran que, dada la dificultad inherente al desarrollo farmacéutico tradicional, estas nuevas tecnologías podrían no tener el impacto esperado. No obstante, el número de creyentes parece equiparar al de detractores, generando un debate activo sobre el potencial real de la inteligencia artificial en medicina.
Perspectivas de inversores y expertos
Elena Viboch, directora general de General Catalyst, uno de los principales respaldos financieros de Chai, expresó confianza en los resultados. “Creemos que las compañías biofarmacéuticas que se asocien más rápidamente con empresas como Chai serán las primeras en llevar moléculas a la clínica”, indicó Viboch. Además, proyectó que las asociaciones establecidas en 2026 podrían resultar en medicinas de primera clase entrando en ensayos clínicos para finales de 2027.
Viboch también señaló que no existen barreras fundamentales para el despliegue de estos modelos en el descubrimiento farmacéutico, aunque las compañías aún deberán llevar los candidatos a fármacos a través de pruebas y ensayos clínicos regulares.
Los orígenes de Chai Discovery
Aunque Chai fue fundada hace menos de dos años, sus orígenes se remontan a conversaciones entre sus cofundadores y Sam Altman, CEO de OpenAI, hace aproximadamente seis años. Josh Meier, uno de los cofundadores, trabajó en OpenAI en 2018 en el equipo de investigación e ingeniería. Después de su salida, Altman contactó a Jack Dent, amigo universitario de Meier y entonces ingeniero en Stripe, para explorar una oportunidad de negocio en proteómica.
En ese momento, Meier consideraba que la tecnología aún no estaba suficientemente desarrollada. Posteriormente, trabajó en Facebook, donde ayudó a desarrollar ESM1, el primer modelo transformer de lenguaje de proteínas, un precursor importante del trabajo actual de Chai. Tras tres años en Absci, otra firma de biotecnología enfocada en IA, Meier y Dent finalmente se sintieron preparados para lanzar Chai en 2024.
Perspectivas futuras para el sector
OpenAI se convirtió en uno de los primeros inversores semilla de Chai, y la compañía fue fundada mientras sus creadores trabajaban desde las oficinas de OpenAI en el barrio Mission de San Francisco. Jack Dent atribuyó el rápido crecimiento de la empresa al ensamblaje de un equipo altamente talentoso y al desarrollo de arquitecturas personalizadas. “Cada línea de código en nuestra base es de desarrollo propio”, afirmó Dent.
La industria observará de cerca si las asociaciones establecidas en 2026 cumplen las proyecciones de llevar nuevos medicamentos a ensayos clínicos para 2027. El éxito de estas colaboraciones podría determinar si el descubrimiento de fármacos con IA representa un cambio fundamental en el desarrollo farmacéutico o simplemente una mejora incremental sobre los métodos existentes. Las próximas fases de pruebas clínicas y la capacidad de estas tecnologías para producir medicamentos viables serán los indicadores definitivos de su impacto a largo plazo.

