El presidente de Estados Unidos ordenó a las agencias federales cesar el uso de todos los productos de Anthropic tras una disputa pública entre la compañía de inteligencia artificial y el Departamento de Defensa. La directiva permite un período de transición de seis meses para las dependencias que actualmente utilizan tecnología de Anthropic, pero enfatiza que la empresa ya no será considerada como contratista federal. La medida marca un punto de inflexión en la relación entre el gobierno federal y las empresas de inteligencia artificial respecto a aplicaciones militares.
Según una publicación en Truth Social, el mandatario declaró que el gobierno no necesita ni desea hacer negocios con Anthropic nuevamente. El secretario de Defensa Pete Hegseth amplió la directiva presidencial al designar a Anthropic como un riesgo de cadena de suministro para la seguridad nacional, prohibiendo efectivamente que cualquier contratista, proveedor o socio que trabaje con las fuerzas armadas estadounidenses realice actividades comerciales con la compañía.
Restricciones de Anthropic en aplicaciones militares
El conflicto se originó cuando Anthropic se negó a permitir que sus modelos de inteligencia artificial fueran utilizados para vigilancia masiva doméstica o armas totalmente autónomas. El secretario Hegseth consideró estas restricciones excesivamente limitantes para las operaciones del Departamento de Defensa. La empresa mantuvo su posición firme sobre estos dos puntos fundamentales.
El CEO de Anthropic, Dario Amodei, reiteró públicamente la postura de la compañía, expresando preferencia por continuar sirviendo al Departamento y a las fuerzas armadas con las dos salvaguardas solicitadas en vigor. Sin embargo, Amodei se comprometió a facilitar una transición fluida a otro proveedor de inteligencia artificial si el Departamento decidía prescindir de los servicios de Anthropic, evitando interrupciones en la planificación militar o misiones críticas.
Apoyo de otras empresas de inteligencia artificial
OpenAI expresó públicamente su respaldo a la decisión de Anthropic sobre aplicaciones militares. Según reportó la BBC, el CEO de OpenAI, Sam Altman, envió un memorándum al personal declarando que compartía las mismas “líneas rojas” y que cualquier contrato de defensa relacionado con OpenAI también rechazaría usos ilegales o inadecuados para implementaciones en la nube, incluyendo vigilancia doméstica y armas ofensivas autónomas.
Adicionalmente, Ilya Sutskever, cofundador de OpenAI que se separó públicamente de Altman en noviembre de 2023 y posteriormente fundó su propia empresa de IA, comentó en la plataforma X que era extremadamente positivo que Anthropic no hubiera retrocedido. Sutskever destacó la importancia de que OpenAI adoptara una postura similar, señalando que en el futuro habrá situaciones más desafiantes donde será crítico que los líderes relevantes estén a la altura y que competidores feroces dejen de lado sus diferencias.
Contratos anteriores con el Departamento de Defensa
Anthropic, OpenAI y Google recibieron adjudicaciones de contratos del Departamento de Defensa de Estados Unidos en julio pasado. Mientras algunos empleados de Google han expresado apoyo a Anthropic, la compañía y su empresa matriz aún no han emitido comentarios oficiales sobre la controversia. Esta situación plantea interrogantes sobre cómo otras empresas tecnológicas navegarán similares dilemas éticos en contratos gubernamentales.
La designación de Anthropic como riesgo de cadena de suministro representa una medida sin precedentes que podría tener implicaciones significativas para la industria de inteligencia artificial. La prohibición efectiva impide que cualquier empresa con contratos militares mantenga relaciones comerciales con Anthropic, limitando potencialmente el alcance de mercado de la compañía más allá del sector gubernamental.
El período de seis meses permitirá a las agencias federales completar la transición hacia proveedores alternativos de inteligencia artificial. Permanece incierto si otras empresas tecnológicas seguirán el ejemplo de OpenAI al establecer límites similares para aplicaciones militares, o si buscarán capitalizar la salida de Anthropic del mercado de contratos de defensa. La respuesta de Google y otras compañías con contratos gubernamentales será crucial para determinar el futuro de la colaboración entre la industria tecnológica y el Departamento de Defensa.

