El senador Bernie Sanders y la representante Alexandria Ocasio-Cortez presentaron hoy una legislación que busca prohibir la construcción de nuevos centros de datos con cargas de energía superiores a 20 megavatios hasta que el Congreso de Estados Unidos apruebe una regulación integral sobre inteligencia artificial. La propuesta responde al creciente rechazo contra la infraestructura que impulsa el desarrollo de la IA y representa uno de los intentos más audaces de frenar la expansión de centros de datos en el país.
Ambos legisladores introducirán proyectos de ley complementarios en sus respectivas cámaras legislativas. La moratoria afectaría significativamente la industria tecnológica estadounidense, que ha experimentado una explosión de proyectos de infraestructura digital en los últimos años para satisfacer la demanda creciente de aplicaciones de inteligencia artificial.
Preocupaciones de expertos impulsan regulación de centros de datos
La oficina del senador Sanders fundamenta la propuesta citando declaraciones de destacados líderes tecnológicos que han expresado temores sobre el desarrollo sin control de la IA. Entre ellos figura Elon Musk, quien afirmó que “la IA es mucho más peligrosa que las armas nucleares, entonces ¿por qué no tenemos supervisión regulatoria?”, según indica el comunicado.
Otros ejecutivos mencionados incluyen a Demis Hassabis de Google DeepMind, Dario Amodei de Anthropic, Sam Altman de OpenAI y el ganador del Premio Nobel Geoffrey Hinton. Estos expertos han solicitado públicamente reglas más estrictas o pausas en el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial avanzados.
Sentimiento público y obstáculos políticos
Una encuesta de Pew Research realizada en marzo reveló que la mayoría de los estadounidenses están más preocupados que entusiasmados por la inteligencia artificial. Solamente el 10% de los encuestados manifestó que su entusiasmo superaba sus inquietudes, lo que refleja un escepticismo generalizado hacia esta tecnología.
Sin embargo, la legislación propuesta enfrenta importantes desafíos para su aprobación. El gasto político masivo de las empresas tecnológicas y los temores de perder la carrera de inteligencia artificial frente a China podrían dificultar la implementación de estas restricciones, según analistas del sector.
Requisitos adicionales para la industria tecnológica
La propuesta legislativa va más allá de la simple moratoria en centros de datos. Los legisladores buscan que el gobierno federal revise y certifique los modelos de IA antes de su lanzamiento público, estableciendo un sistema de supervisión preventiva.
Adicionalmente, el proyecto de ley incluye protecciones contra el desplazamiento laboral causado por la inteligencia artificial y requisitos para limitar el impacto ambiental de la infraestructura digital. La construcción de nuevos centros de datos tendría que utilizar mano de obra sindicalizada bajo esta normativa.
Restricciones a la exportación de chips avanzados
Un componente controvertido de la legislación busca prohibir la exportación de semiconductores avanzados a países que no cuenten con regulaciones similares sobre inteligencia artificial. Esta disposición afectaría a la mayoría de las naciones, dado que pocas han implementado marcos regulatorios comparables hasta el momento.
La medida refuerza la postura de Estados Unidos sobre el control de tecnologías críticas, aunque podría generar tensiones comerciales internacionales. Los fabricantes de chips estadounidenses dependen significativamente de mercados de exportación para mantener su competitividad global.
La propuesta de Sanders y Ocasio-Cortez representa una apertura en el debate sobre cómo debería estructurarse la regulación de la inteligencia artificial en Estados Unidos. El proyecto de ley enfrentará un proceso legislativo complejo en ambas cámaras del Congreso, donde deberá competir con intereses industriales establecidos y preocupaciones sobre la competitividad nacional. Los próximos meses determinarán si el apoyo público a restricciones más estrictas puede traducirse en acción legislativa concreta, o si las presiones económicas y geopolíticas prevalecerán sobre las preocupaciones regulatorias.

