China ha bloqueado la salida del país de los cofundadores de Manus, la startup de inteligencia artificial adquirida por Meta por 2.000 millones de dólares, según informó el Financial Times esta semana. Xiao Hong y Ji Yichao fueron convocados a una reunión con la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de China este mes, donde se les notificó que no podrían abandonar el territorio chino mientras las autoridades investigan si la adquisición de inteligencia artificial violó las regulaciones de inversión extranjera del país.

La medida subraya las tensiones crecientes en la carrera global por el dominio de la inteligencia artificial entre Estados Unidos y China. Beijing no ha presentado cargos formales contra los fundadores, calificando el proceso como una revisión regulatoria de rutina, pero la restricción de viaje envía una señal clara sobre el control que el gobierno chino mantiene sobre su sector tecnológico.

El ascenso meteórico de Manus en el mercado de inteligencia artificial

Manus emergió como una de las startups más prometedoras de China en la primavera de 2024, cuando presentó un video demostrativo de un agente de inteligencia artificial capaz de evaluar candidatos laborales, planificar vacaciones y analizar portafolios de inversión. La compañía afirmó que su tecnología superaba a Deep Research de OpenAI, atrayendo inmediatamente la atención de inversores estadounidenses.

En cuestión de semanas, Benchmark, la reconocida firma de capital de riesgo de Silicon Valley, lideró una ronda de financiamiento de 75 millones de dólares que valoró la empresa en 500 millones. Esta inversión generó controversia en Washington, con el senador John Cornyn cuestionando públicamente la decisión de financiar una empresa china en un sector estratégico. Para diciembre, Manus había alcanzado millones de usuarios y generaba más de 100 millones de dólares en ingresos anuales recurrentes.

La estrategia de desvinculación de China

Antes de la adquisición de inteligencia artificial por parte de Meta, Manus intentó sistemáticamente distanciarse de China. La compañía reubicó su sede central y equipo principal de Beijing a Singapur, reestructuró su esquema de propiedad y buscó operar fuera de la órbita regulatoria china.

Tras el anuncio del acuerdo con Meta, el gigante tecnológico estadounidense se comprometió a cortar todos los vínculos con los inversores chinos de Manus y cerrar completamente sus operaciones en territorio chino. Mark Zuckerberg, quien ha apostado el futuro de su compañía al desarrollo de inteligencia artificial, consideró la adquisición estratégica para sus ambiciones en este campo.

El fenómeno de “vender cultivos jóvenes”

En China existe un término específico para describir esta situación: “vender cultivos jóvenes”. Se refiere a empresas tecnológicas nacionales que se trasladan al extranjero y se venden a compradores extranjeros antes de madurar completamente, llevándose consigo su propiedad intelectual y talento. Beijing ha demostrado históricamente su rechazo absoluto a este fenómeno.

El caso de Jack Ma en 2020 ilustra la severidad con que China responde a desafíos percibidos. Después de que el fundador de Alibaba criticara levemente a los reguladores chinos, desapareció de la vida pública durante meses, la oferta pública inicial de Ant Group fue cancelada y Alibaba recibió una multa de 2.800 millones de dólares. Subsequently, Beijing desmanteló metódicamente su propio sector tecnológico durante dos años, eliminando cientos de miles de millones en valor de mercado.

Implicaciones para la competencia tecnológica global

La restricción impuesta a los fundadores de Manus refleja preocupaciones más amplias sobre la fuga de talento en inteligencia artificial desde China. Un estudio del Carnegie Endowment publicado el año pasado encontró que 87 de los 100 principales investigadores chinos de inteligencia artificial en instituciones estadounidenses en 2019 permanecen allí. Beijing está invirtiendo miles de millones en modelos desarrollados localmente mientras observa con preocupación cómo su mejor talento migra hacia empresas estadounidenses.

La situación también plantea interrogantes sobre la viabilidad de que startups chinas de inteligencia artificial busquen mercados globales. A pesar de los esfuerzos de Manus por establecerse como una empresa singapurense, las autoridades chinas dejaron claro que ninguna compañía opera completamente fuera de su alcance cuando se trata de tecnologías estratégicas.

La investigación regulatoria continúa sin una fecha clara de conclusión. Las autoridades chinas no han especificado cuánto tiempo durarán las restricciones de viaje ni qué información específica requieren de los fundadores. Mientras tanto, Meta deberá navegar las complejidades de integrar una adquisición de inteligencia artificial cuyo liderazgo permanece bajo escrutinio en China, y el sector tecnológico global observará si este caso establece un precedente para futuras transacciones transfronterizas en el campo de la inteligencia artificial.

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Fernando Parra Editor Jefe en Social Underground. Periodista especializado en economía digital y tecnología financiera con base en Madrid. Su trabajo se centra en analizar el impacto de los neobancos, la regulación europea y el ecosistema cripto en España. Apasionado por traducir las finanzas complejas en noticias accesibles.

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