Los líderes ejecutivos de OpenAI enfrentan diferencias significativas sobre el momento adecuado para realizar una oferta pública inicial (IPO), según reportes recientes. El CEO Sam Altman habría expresado su intención de llevar a cabo la salida a bolsa de OpenAI tan pronto como el cuarto trimestre de este año, mientras que la directora financiera Sarah Friar ha manifestado internamente dudas sobre la preparación de la compañía para dar ese paso en 2025.
Según informó The Information el domingo 5 de abril, estas tensiones emergen en un contexto donde la startup de inteligencia artificial gastará más de $200 mil millones antes de comenzar a generar efectivo positivo. Una fuente que habló con Friar reveló al medio que la ejecutiva ha expresado preocupaciones sobre la exposición financiera de OpenAI relacionada con el elevado gasto en infraestructura de computación.
Tensiones internas en la estructura de liderazgo
El reporte indica que existen fricciones detrás de escena en OpenAI, con fuentes señalando que Altman habría excluido a Friar de conversaciones con inversionistas y de reuniones que involucraban decisiones financieras importantes. Esta dinámica plantea interrogantes sobre la alineación estratégica en el nivel más alto de la organización.
Adicionalmente, el año pasado Friar comenzó a reportar a Fidji Simo, la ex CEO de Instacart que fue nombrada directora ejecutiva de la división de aplicaciones de OpenAI. Este cambio organizacional refleja una reestructuración en las líneas de reporte dentro de la compañía de inteligencia artificial.
Sin embargo, ambos ejecutivos emitieron una declaración conjunta afirmando que están “completamente alineados” en que el acceso sostenible a capacidad de cómputo es central para la estrategia de OpenAI. La declaración añadió que ambos han estado “directamente involucrados en cada decisión consecuente sobre cómputo durante el último año”.
Los costos de entrenamiento como obstáculo para la IPO de OpenAI
Un análisis del Wall Street Journal publicado el mismo domingo examina el “talón de Aquiles” que enfrentan tanto OpenAI como su rival Anthropic mientras se preparan para salir a bolsa: el elevado costo de entrenar nuevos modelos de inteligencia artificial. Estos gastos representan un desafío significativo para cualquier estrategia de salida a mercados públicos.
Según ese reporte, OpenAI anticipa que gastará $121 mil millones en poder de cómputo para investigación en IA en 2028. Esto significa que la compañía espera quemar $85 mil millones ese año, incluso después de casi duplicar sus ventas respecto al año anterior. El Wall Street Journal señala que pérdidas de esta magnitud superarían las de casi cualquier empresa pública en la historia.
Dos métricas de rentabilidad
Los costos de entrenamiento son tan elevados que ambas startups utilizan dos medidas de rentabilidad: una que incluye costos de entrenamiento y otra que los excluye. Esta práctica refleja la naturaleza única de la economía en el sector de inteligencia artificial generativa.
Utilizando la métrica que excluye costos de entrenamiento, OpenAI está en camino de lograr una pequeña ganancia operativa antes de impuestos este año. En contraste, usando la métrica que incluye dichos costos, OpenAI no alcanzará el punto de equilibrio hasta la década de 2030, indica el reporte.
Perspectivas financieras y estrategia de crecimiento
Un portavoz de OpenAI declaró al Wall Street Journal que la compañía prioriza el crecimiento sobre las ganancias, y que podría reducir el gasto en entrenamiento pero espera un retorno de inversión robusto. Esta postura sugiere que la empresa mantiene una visión de largo plazo a pesar de las pérdidas actuales.
Los ejecutivos destacaron que la reciente ronda de financiamiento de $122 mil millones “asegura la capacidad para escalar cómputo agresivamente” y posiciona a OpenAI para convertirse en “la capa de infraestructura central para IA”. Este capital proporciona a la compañía margen para continuar invirtiendo fuertemente en investigación y desarrollo.
La resolución del debate sobre el momento de la salida a bolsa de OpenAI dependerá de cómo la compañía navegue sus desafíos financieros inmediatos y de si logra demostrar una trayectoria creíble hacia la rentabilidad. Los próximos trimestres revelarán si Altman y Friar pueden reconciliar sus perspectivas sobre el calendario óptimo para dar el paso hacia los mercados públicos, una decisión que tendrá implicaciones significativas para el sector de inteligencia artificial en su conjunto.

