La decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos del 20 de febrero, que limita el uso de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) para imponer aranceles, ha generado una nueva ola de incertidumbre para los directores financieros y líderes de adquisiciones a nivel global. El fallo, aprobado con una votación de 6-3, representa una clarificación constitucional sobre la separación de poderes que, sin embargo, no reduce la volatilidad arancelaria que enfrentan las empresas en sus proyecciones financieras.
Según observadores de la función financiera, la decisión judicial refuerza una postura estratégica que ya estaba en marcha: construir organizaciones capaces de absorber cambios de política sin necesidad de predecirlos. Para las empresas que dependen de importaciones, y para los prestamistas, aseguradores e inversionistas que las respaldan, el fallo no representa el fin del riesgo arancelario sino el inicio de una recalibración operativa.
Implicaciones Operativas de la Decisión sobre Aranceles
La Corte Suprema determinó que la IEEPA no puede utilizarse para justificar aranceles, pero no estableció qué sucede con los derechos ya evaluados o pagados. Esta omisión deja a las compañías navegando en una zona gris donde los posibles reembolsos arancelarios existen en teoría pero carecen de un camino administrativo definido.
En muchas industrias, los aranceles impuestos en años recientes ya han sido transferidos a clientes, renegociados en contratos con proveedores o capitalizados en estrategias de inventario a largo plazo. El registro financiero está establecido aunque el legal no lo esté. Recuperar derechos, si surge un mecanismo, requerirá deshacer transacciones que nunca fueron diseñadas para revertirse.
Adicionalmente, el presidente Donald Trump emitió el 23 de febrero una advertencia en su plataforma Truth Social alegando que los países que han “estafado” a Estados Unidos durante años enfrentarán aranceles mucho más altos. Este anuncio refuerza la volatilidad del entorno comercial global.
La Volatilidad Arancelaria Transforma la Planificación Financiera
Para los directores financieros, la pregunta ya no es “¿Subirán o bajarán los aranceles?” sino “¿Cómo operamos cuando las estructuras de costos, relaciones con proveedores y necesidades de capital pueden cambiar más rápido que nuestros ciclos de planificación?” El resultado es un entorno de planificación donde el modelado de escenarios importa más que las estimaciones puntuales.
Sin embargo, las juntas directivas y equipos ejecutivos necesitarán comprender el potencial al alza. La gestión financiera prudente requiere tratar los reembolsos como contingencias no operativas en lugar de insumos presupuestarios. Los prestamistas pueden experimentar una demanda renovada de crédito renovable, financiamiento de cadena de suministro y seguro de crédito comercial a medida que las empresas se cubren contra desajustes de tiempo.
El Capital de Trabajo Como Epicentro del Impacto Arancelario
Los aranceles ejercieron su mayor influencia en los balances generales. Cambiaron cuándo las empresas pagaban por bienes, cuánto inventario mantenían y cómo financiaban las adquisiciones. Incluso la perspectiva de reembolsos puede interrumpir esos ritmos operativos.
Según investigaciones de PYMNTS Intelligence, más de la mitad de los jefes de pagos en empresas de bienes creían que los aranceles impactarían negativamente a sus firmas, con casi el 90% esperando retrasos en entregas, escasez o mayores costos de materias primas. A través de múltiples estudios del Proyecto Certeza, ejecutivos describieron un entorno donde la volatilidad política se convirtió en una variable dominante en la planificación.
Para el verano de 2025, el 75% de los directores financieros había aumentado precios, aunque el 60% todavía reportaba márgenes de ganancia menguantes, según los datos recopilados. Las empresas centradas en bienes reportaron creciente preocupación sobre costos de insumos, estabilidad de abastecimiento y cronogramas de entrega.
La incertidumbre que enfrentan las empresas tras el fallo sigue a meses de incertidumbre sobre el efecto que podrían tener los aranceles. Las empresas de servicios expresaron una exposición comparativamente menor, aunque también reconocieron efectos secundarios que fluyen a través de clientes y socios comerciales.
En las próximas semanas, se espera que el gobierno estadounidense emita directrices sobre la implementación práctica del fallo judicial, aunque permanece incierto si incluirá mecanismos específicos para reembolsos arancelarios. Los directores financieros continuarán monitoreando posibles medidas de reemplazo y sus implicaciones para el flujo de efectivo y la gestión de riesgos operativos.

