El director ejecutivo de Anchorage Digital, Nathan McCauley, ha delineado una estrategia audaz para transformar la industria bancaria de criptomonedas en Estados Unidos. Durante una entrevista reciente en el podcast “From the Block”, McCauley declaró que aspira a que los aproximadamente 4,000 bancos comerciales del país se conviertan en bancos de criptomonedas, con Anchorage proporcionando la infraestructura subyacente para el 99.99% de ellos. Esta visión representa un cambio fundamental en cómo las empresas de activos digitales regulados están posicionando sus modelos de negocio.

La compañía, que obtuvo la única licencia bancaria federal de criptomonedas en el país después de ocho años de gestiones regulatorias, ahora está invirtiendo su ventaja competitiva en una apuesta por convertirse en el proveedor de infraestructura para miles de instituciones financieras. En lugar de defender su posición exclusiva, McCauley está invitando activamente a competidores al mercado mientras posiciona a Anchorage como la capa tecnológica esencial que todos necesitarán.

La evolución del modelo bancario cripto

Cuando McCauley fundó Anchorage en 2017, la premisa era clara: las criptomonedas necesitaban instituciones bancarias reguladas. Ese problema inicial se ha resuelto en gran medida, con nueve bancos de criptomonedas regulados ahora operando en el mercado y mayor claridad regulatoria emanando de Washington tras la aprobación de la Ley GENIUS. Sin embargo, en lugar de atrincherarse detrás de barreras competitivas, McCauley ha reformulado completamente la propuesta de valor de su empresa.

Actualmente, Anchorage funciona como el emisor regulado detrás de la stablecoin estadounidense de Tether, así como las de Ethena y Western Union. La compañía también proporciona la infraestructura de custodia para BUIDL de BlackRock. Según McCauley, estas instituciones no querían convertirse en bancos de criptomonedas ellas mismas, sino que buscaban una contraparte regulada que ya operara como tal.

Infraestructura frente a marca bancaria

La estrategia que McCauley está implementando recuerda al modelo de Amazon Web Services aplicado a la banca de activos digitales. La apuesta fundamental es que en el sector de activos digitales regulados, la economía duradera reside en la infraestructura, no en ser la marca visible para los clientes. “Ya sea en torno a stablecoins, custodia y trading como backend, o construyendo sus negocios sobre el nuestro”, explicó McCauley, “estamos aquí para ser el banco de infraestructura habilitador para la industria”.

El ejecutivo cree que la restricción principal para la banca de criptomonedas ya no es el acceso regulatorio, sino la complejidad operacional. Los 3,999 bancos que constituyen su mercado objetivo, según su análisis, nunca querrán construir esta capacidad internamente. Esta evaluación está respaldada por la experiencia de instituciones que ya colaboran con Anchorage, que han expresado su preferencia por subcontratar la infraestructura técnica compleja.

La cuenta maestra de la Reserva Federal

A pesar de sus capacidades actuales, Anchorage enfrenta una limitación significativa: no puede mantener reservas directamente en la Reserva Federal. La compañía tiene una solicitud pendiente de Nivel 3 para obtener una cuenta maestra en la Fed, lo que McCauley describe no como una cuestión de prestigio, sino como el componente faltante para cerrar el ciclo operacional para sus clientes.

Varios clientes han expresado su deseo de que Anchorage también maneje sus operaciones bancarias en dólares. El acceso directo a la Fed permitiría a la empresa construir “servicios más seguros” al controlar más elementos del stack operacional y de liquidación, particularmente para flujos de stablecoins, donde actualmente la reserva en dólares y el activo digital residen en ubicaciones separadas.

La explosión de stablecoins en el horizonte

McCauley identificó a las stablecoins como el catalizador inmediato para la expansión de su modelo. Según sus declaraciones, Anchorage tiene “alrededor de 20 emisores en proceso” que buscan emitir a través de su infraestructura, con la demanda acelerándose tras la aprobación de la Ley GENIUS, que clarificó el rol de los trusts de la OCC en la emisión escalada de stablecoins. El ejecutivo anticipa “una explosión cámbrica de stablecoins” durante los próximos dos a tres años.

Cada institución importante con razones para emitir—capturar flotación, controlar ecosistemas de usuarios, reducir dependencia de terceros—probablemente lo hará, según el análisis de McCauley. Esta proliferación esperada refuerza la lógica de la apuesta por infraestructura: Anchorage obtiene ingresos por emitir, custodiar y liquidar estas monedas digitales, independientemente de cuáles marcas prevalezcan en el mercado.

Construir, comprar o asociarse

Ryan Rugg de Citi, quien asesora a corporaciones e instituciones financieras sobre estrategia de activos digitales, enmarcó la decisión que enfrenta cada banco en el mercado direccionable de McCauley en términos empresariales clásicos: construir, comprar o asociarse. Para las instituciones que carecen de la capacidad para desarrollar esta arquitectura internamente, la asociación con un proveedor especializado se vuelve imperativa.

Julian Sevillano, asesor senior en Anchorage con experiencia guiando instituciones financieras a través de estrategias de activos digitales, argumentó que las instituciones con mayor probabilidad de éxito son aquellas que extienden fortalezas existentes en lugar de tratar las criptomonedas como un carril genérico de crecimiento. Un banco de tesorería global debería modernizar operaciones de tesorería; un administrador de patrimonio debería expandir el acceso a productos.

La claridad regulatoria emerge como el factor desbloqueante crucial. Sevillano enfatizó la necesidad de “reglas y barandas” junto con el nivel apropiado de supervisión para crear un entorno operativo confiable. Rugg agregó que las entidades reguladas con la seguridad, solidez y gobernanza para escalar dentro de servicios financieros “pueden ser ese desbloqueo” que el mercado necesita.

La industria ahora enfrenta una transición de un modelo competitivo tradicional hacia un ecosistema basado en infraestructura compartida. Los próximos 12 a 24 meses determinarán si los bancos estadounidenses adoptan la visión de McCauley o intentan desarrollar capacidades criptográficas internamente. La aprobación pendiente de la cuenta maestra de la Fed para Anchorage y el ritmo de implementación de las regulaciones de stablecoins bajo la Ley GENIUS serán indicadores clave de cómo se materializará este mercado de infraestructura bancaria de activos digitales.

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Fernando Parra Editor Jefe en Social Underground. Periodista especializado en economía digital y tecnología financiera con base en Madrid. Su trabajo se centra en analizar el impacto de los neobancos, la regulación europea y el ecosistema cripto en España. Apasionado por traducir las finanzas complejas en noticias accesibles.

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