La industria de la energía de fusión nuclear enfrenta divisiones estratégicas sobre el momento adecuado para salir a bolsa y la conveniencia de desarrollar negocios paralelos, según quedó evidenciado durante el Fusion Fest de The Economist en Londres. Las empresas TAE Technologies y General Fusion han anunciado planes para cotizar en bolsa mediante fusiones con compañías públicas, generando debate entre ejecutivos e inversionistas sobre si estos movimientos son prematuros para la madurez actual del sector.
Ambas compañías buscan asegurar cientos de millones de dólares para continuar sus operaciones de investigación y desarrollo. Sin embargo, ninguna ha alcanzado el punto de equilibrio científico, un hito crítico que demuestra el potencial comercial de un reactor de fusión, lo que genera preocupación sobre las expectativas del mercado público.
Fusiones corporativas buscan financiamiento urgente
TAE Technologies anunció en diciembre su fusión con Trump Media & Technology Group, operación que ya le proporcionó 200 millones de dólares de un total potencial de 300 millones. Según reportes de la industria, la compañía recibirá el saldo restante una vez presente el formulario S-4 ante la Comisión de Valores de Estados Unidos.
Por su parte, General Fusion reveló en enero planes para cotizar mediante una fusión inversa con una compañía de adquisición de propósito especial (SPAC). El acuerdo podría aportar 335 millones de dólares y valorar la entidad combinada en mil millones de dólares, según comunicó la empresa.
La necesidad de capital es apremiante para ambas organizaciones. General Fusion despidió al 25% de su personal el año pasado cuando su director ejecutivo Greg Twinney publicó una carta solicitando inversión, recibiendo posteriormente 22 millones de dólares en agosto como respaldo temporal.
Preocupaciones sobre el impacto en la energía de fusión nuclear
Ejecutivos de la industria expresaron inquietud de que salidas a bolsa prematuras puedan dañar la percepción del sector completo si estas compañías no logran resultados tangibles. Varios observadores dudan que TAE o General Fusion alcancen el punto de equilibrio científico antes que otras empresas privadas del rubro.
La valoración previa a la fusión de TAE era de 2 mil millones de dólares, según datos de PitchBook, apenas igualando los casi 2 mil millones que había recaudado en sus casi 30 años de operación. Esto significa que los inversionistas apenas recuperarían su inversión inicial, según análisis del sector.
Adicionalmente, existe incertidumbre sobre cómo estas empresas de fusión nuclear gestionarán las conferencias trimestrales de resultados si no logran hitos científicos significativos en el corto plazo. Un ejecutivo que prefirió no ser identificado cuestionó qué contenido podrían presentar en dichos reportes.
Estrategias de ingresos dividen al sector
La industria también muestra desacuerdo sobre si las compañías de fusión deben buscar ingresos inmediatos o concentrarse exclusivamente en desarrollar plantas de energía funcionales. TAE ya comercializa productos como electrónica de potencia y radioterapia para cáncer, lo que podría generar ingresos para satisfacer a accionistas.
Mientras tanto, otras empresas como Commonwealth Fusion Systems y Tokamak Energy planean vender imanes superconductores. Shine Technologies también participa en medicina nuclear, diversificando sus fuentes de ingreso.
Sin embargo, algunos competidores consideran estos negocios secundarios como distracciones potenciales. Inertia Enterprises manifestó que mantiene enfoque exclusivo en su planta de energía, posición respaldada por inversionistas que temen que las ganancias de negocios tangenciales desvíen recursos del objetivo principal.
Hitos propuestos para cotización en mercados públicos
Los expertos de la industria proponen tres posibles momentos apropiados para que las empresas de fusión salgan a bolsa. El primero es alcanzar el punto de equilibrio científico, donde la reacción de fusión genera más energía de la necesaria para iniciarla, logro que ninguna startup ha conseguido aún.
El segundo hito sería el equilibrio de instalaciones, cuando el reactor produce más energía de la que necesita todo el sitio para operar. El tercero es la viabilidad comercial, cuando el reactor genera suficientes electrones para vender cantidades significativas a la red eléctrica.
Commonwealth Fusion Systems anticipa alcanzar el punto de equilibrio científico durante el próximo año, según declaraciones de la compañía. Algunos analistas especulan que la empresa podría aprovechar ese logro como plataforma para una oferta pública inicial, lo que establecería un precedente para el sector. La recaudación de 1.6 mil millones de dólares por parte de startups de fusión en los últimos 12 meses demuestra el apetito de capital privado, pero la transición a mercados públicos determinará si ese entusiasmo se sostiene ante la ausencia de resultados científicos definitivos.

