Archer Aviation presentó el lunes una contrademanda contra su rival Joby Aviation, alegando que la compañía habría defraudado al gobierno estadounidense y a sus competidores al presentarse falsamente como una empresa de fabricación estadounidense. La contrademanda en el sector de taxis aéreos eléctricos se produce en medio de una creciente disputa legal entre dos de los principales desarrolladores de aeronaves de despegue y aterrizaje vertical eléctrico (eVTOL) en Estados Unidos.
Según documentos presentados en un tribunal federal, Archer alega que Joby Aviation habría dependido de una subsidiaria de fabricación china para obtener componentes críticos de proveedores chinos con apoyo del gobierno de ese país. La contrademanda también afirma que Joby intentó ocultar sus “profundos vínculos” con China mediante la clasificación fraudulenta de miles de libras de materiales de aeronaves de origen chino como productos de consumo, etiquetándolos como horquillas para el cabello, calcetines y álbumes de fotos para evadir aranceles estadounidenses.
Contexto de la disputa entre desarrolladores de taxis aéreos eléctricos
La contrademanda llega cuatro meses después de que Joby demandara a Archer por supuesto robo de secretos comerciales. En esa demanda, presentada en noviembre en el Tribunal Superior de California del condado de Santa Cruz, Joby alegó que el ex empleado George Kivork habría llevado secretos comerciales consigo cuando dejó la compañía para unirse a Archer, que luego los habría utilizado.
Joby fue fundada en 2009 en Santa Cruz, California, donde mantiene su sede corporativa. Según documentos presentados ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos, la empresa también opera instalaciones en varias otras ciudades estadounidenses y tiene presencia internacional en Alemania, Austria, Costa Rica y Shenzhen, China.
Respuesta de Joby y alcance de las acusaciones
Alex Spiro, abogado de Joby, respondió en un comunicado por correo electrónico que la compañía “no responde a sinsentidos”. Spiro añadió que “los constantes problemas legales de Archer y sus operaciones comerciales tambaleantes no le han dejado más opción que recurrir a teorías inventadas sin sentido”, agregando que “nos veremos en los tribunales”.
El momento de la contrademanda de Archer es significativo, especialmente por el lenguaje en la denuncia que hace referencia a una orden ejecutiva reciente del presidente Trump. Esa orden ejecutiva ordenó al Departamento de Transporte de Estados Unidos y a la Administración Federal de Aviación lanzar un programa piloto para acelerar el desarrollo y comercialización de aeronaves de despegue y aterrizaje vertical eléctrico.
Competencia por contratos gubernamentales
Según la denuncia, Joby habría obtenido cientos de millones de dólares en financiamiento del gobierno estadounidense, incluidos contratos de la Fuerza Aérea, presentándose como comprometida con la innovación estadounidense. Ambas compañías solicitaron recientemente participar en el programa piloto, anteriormente conocido como Programa Piloto de Integración de Movilidad Aérea Avanzada y eVTOL.
Tanto Joby como Archer, con sede en San José, California, se hicieron públicas en 2021 mediante fusiones con compañías de adquisición de propósito especial. Las empresas competidoras están desarrollando tecnología similar de movilidad aérea urbana y buscan aplicaciones tanto comerciales como de defensa para sus aeronaves eléctricas.
Resultados del programa piloto federal
El lunes, el Departamento de Transporte y la FAA aprobaron ocho propuestas para el programa piloto que abarcan 26 estados. Archer obtuvo la aprobación para participar en tres de ellas, mientras que Joby consiguió cinco aprobaciones, posicionando a ambas compañías como actores clave en la iniciativa gubernamental.
La resolución de estas acusaciones cruzadas podría tener implicaciones significativas para el sector emergente de movilidad aérea avanzada en Estados Unidos. Los tribunales deberán determinar la validez de las alegaciones de ambas partes en los próximos meses, mientras ambas empresas continúan compitiendo por contratos gubernamentales y comerciales en el desarrollo de infraestructura de taxis aéreos eléctricos. El resultado de estos litigios podría influir en la percepción pública y regulatoria sobre la procedencia de componentes y el cumplimiento de normativas comerciales en la industria aeroespacial emergente.

